Una semana de incendios destructivos en el sur de California llega a su fin, pero el peligro aún acecha.

Ya muy avanzada la que es considerada la época húmeda, no ha caído casi ni una gota de agua. Eso es bueno para los turistas que buscan el sol, pero podría significar más desastres para una región que salió de un año de sequía hace unos meses y que ahora tiene a los bomberos pendiendo de un hilo debido a las condiciones de sequía y sin un final a la vista de la temporada de incendios.

“Esto es ahora lo normal”, advirtió el gobernador Jerry Brown el sábado tras inspeccionar el daño del mortal incendio en el condado Ventura, que ha causado la destrucción más grande en la zona y continúa ardiendo fuera de control. “Estamos prácticamente listos para tener que combatir incendios en Navidad. Esto es muy extraño e inusual”.

Aunque los bomberos lograron avances en contener seis incendios forestales desde Santa Barbara hasta el condado San Diego, y se permitió que la mayoría de las personas evacuadas regresaran a sus hogares, los vientos pronosticados con una velocidad de 80 kilómetros por hora (50 millas por hora) hasta el domingo amenazan con avivar las llamas existentes o desatar nuevas. Se prevé que el alto riesgo de que se produzcan incendios dure hasta enero.

En general, el fuego ha destruido casi 800 casas y otros inmuebles, matado a decenas de caballos y forzado a más de 200.000 personas a huir de las llamas, que han quemado más de 700 kilómetros cuadrados (270 millas cuadradas) desde que comenzaron el lunes. Hasta ahora solo se ha reportado la muerte de una mujer de 70 años que chocó su automóvil en una ruta de evacuación, deceso que fue atribuido a un incendio en Santa Paula, una pequeña ciudad justo a un lado de Ventura, donde el fuego comenzó.

Los bomberos estaban en alerta máxima por el peligroso potencial de que ocurrieran incendios incluso antes de que surgieran. El 1 de diciembre comenzaron con la planeación para el pronóstico de vientos extremos en la semana siguiente.

Ken Pimlott, jefe del Departamento de Silvicultura y de Protección contra Incendios, indicó que las autoridades estaban preparadas para un nivel de destrucción como el que ocasionaron los devastadores incendios de 2003 y 2007 en el sur de California y posiblemente de aquellos que ocurrieron en el norte del estado, los cuales dejaron a 44 personas muertas y destruyeron casi 9.000 hogares y otros edificios en octubre.

Para el lunes los funcionarios habían trasladado a equipos de bomberos desde el norte del estado para que fungieran como refuerzos, y también reunieron a camiones de bomberos, topadoras y aviones.

El martes trajeron a más helicópteros de la Guardia Nacional y “hasta el último avión que pudimos encontrar en el país”, dijo Thom Porter, jefe para el sur del estado por el departamento de silvicultura.

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Melley informó desde Los Ángeles. El periodista de The Associated Press Robert Jablon en Los Ángeles contribuyó para este despacho.