Bombardeos israelíes mataron el sábado a dos miembros de Hamas después de un ataque con cohete contra Israel, en el hecho más reciente relacionado con la decisión del presidente Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, lo que ha convulsionado la región y el mundo musulmán en general.

El ejército israelí dijo haber atacado de madrugada cuatro instalaciones de Hamas en respuesta a los cohetes lanzados el día anterior, incluso uno que cayó en la localidad de Sderot, sin causar bajas ni daños graves. El ejército dijo haber atacado almacenes militares y centros de fabricación de armas, después de lo cual Hamas afirmó después que había recuperado los cadáveres de dos de sus hombres.

Israel responsabiliza a Hamas por todo el fuego con cohetes desde Gaza, donde también hay otros grupos armados. Algunos vecinos de Sderot y otras localidades fronterizas pasaron la noche en refugios, temiendo que se reanudaran los ataques de cohetes desde Gaza que desencadenaron tres guerras entre Israel y Hamas en la última década.

El sábado continuaron las protestas y manifestaciones en toda Cisjordania y la Franja de Gaza, en el tercer y último llamado "día de la ira" palestina, tras el anuncio de Trump.

Los militares dijeron que hubo enfrentamientos en unos 20 lugares. En Belén, los palestinos lanzaron piedras contra las tropas israelíes, que respondieron con gas lacrimógeno, balas de goma y granadas aturdidoras. El ejército israelí dijo que unos 600 palestinos estaban lanzando bombas incendiarias y quemando neumáticos contra las fuerzas israelíes. Dijo que dispersó a la multitud y arrestó a un amotinado.

A lo largo de la frontera con la Franja de Gaza, unos 450 palestinos se enfrentaron con tropas israelíes en ocho lugares y unos 20 resultaron levemente heridos. Unos 4.000 manifestantes se reunieron en Ciudad de Gaza y se reanudaron las manifestaciones en Pakistán, Turquía y otros lugares del mundo musulmán.

El anuncio de Trump sobre Jerusalén y su intención de trasladar allí la embajada estadounidense recibieron condenas en todo el mundo, incluso de aliados cercanos que sugirieron que había avivado sin necesidad un conflicto en una zona ya inestable.

La situación de la ciudad es el mayor punto de discordia del conflicto palestino-israelí, y el gesto de Trump se interpretó de forma generalizada como a favor de Israel. Incluso las pequeñas crisis sobre la situación de Jerusalén y los lugares de culto de su barrio histórico han provocado enfrentamientos mortales en el pasado.

Grupos como el movimiento Fatá del presidente palestino Mahmud Abás han convocado protestas masivas, mientras que Hamas, el grupo armado con sede en Gaza, ha pedido una tercera intifada contra Israel, aunque esas llamadas han causado poco efecto ante el desencanto de los palestinos con sus líderes.

La mayoría de los países no reconocen la anexión israelí de Jerusalén Este en 1967 y mantienen sus embajadas en Tel Aviv. Según el consenso internacional, el destino de la ciudad se decidirá en negociaciones.

Estados Unidos se encontró solo el viernes en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ante las críticas de los otros 14 miembros.

Aunque el anuncio de Trump fue bien recibido en Israel como un reconocimiento de la sede de su gobierno y de la antigua capital del pueblo judío, provocó indignación entre los palestinos, que lo consideraron una afrenta y un abandono del papel tradicional de Washington como mediador en el conflicto.

Después de dos décadas de negociaciones de paz intermitentes que no han dejado a los palestinos más cerca de formar un estado, algunos miembros del círculo interno de Abás han empezado a hablar abiertamente de abandonar la fórmula de dos estados en favor de un único estado binacional.

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Heller informó desde Tel Aviv, Israel.