El líder opositor Mikheil Saakashvili, quien fue despojado de su ciudadanía ucraniana hace cuatro meses, fue arrestado el viernes por la noche en Kiev.

Cientos de sus simpatizantes se reunieron en una calle estrecha afuera de una estación de policía _donde Saakashvili se encuentra detenido_ mientras gritaban “¡vergüenza!” y convocaban a otras personas a que se les unieran.

El arresto incrementó las crecientes tensiones en un país que ya ha sido sacudido por protestas masivas en dos ocasiones en lo que va del siglo.

La extraordinaria energía y el carisma de Saakashvili lo llevaron al frente del movimiento de la Revolución de las Rosas en 2003 que desplazó del poder al gobierno de su natal Georgia. Posteriormente fue presidente de ese país durante una década.

Luego de dejar Georgia a medida que disminuía su buena estrella política, el presidente Petro Poroshenko lo nombró gobernador de la región ucraniana de Odessa. Saakashvili había sido elogiado por sus reformas anticorrupción en Georgia y se esperaba que intentara obtener los mismos resultados en Odessa.

Sin embargo, dejó el cargo en 2016, quejándose de que Poroshenko había socavado sus labores. El presidente, quien en ese entonces era su jefe, rescindió la ciudadanía ucraniana de Saakashvili en julio mientras éste se encontraba fuera del país. Anteriormente, Georgia lo despojó de su ciudadanía y solicitó su extradición bajo el cargo de que abusó del poder cuando era presidente.

Saakashvili se quedó sin ninguna ciudadanía, pero en septiembre regresó a Ucrania al cruzar audazmente la frontera con Polonia, auxiliado por una multitud de partidarios.

Desde entonces, Saakashvili ha presionado para movilizar a la oposición contra Poroshenko y contra otras figuras del gobierno que argumenta son corruptas. Aunque su apoyo parece ser relativamente pequeño, logró reunir a varios miles de personas para una manifestación la semana pasada.

___

Jim Heintz en Moscú contribuyó para este despacho.