Un análisis de sangre realizado cinco años después de tratamiento por cáncer mamario permitió identificar a las mujeres con mayores probabilidades de sufrir una recaída mucho antes de la aparición de un bulto u otros indicios, de acuerdo con un estudio preliminar.

Fue el experimento más amplio hasta el momento que utilizó estos análisis, llamados biopsias líquidas, para detectar el cáncer de seno. Los resultados indican que en el futuro podrían revelar cuáles enfermas necesitan terapia preventiva prolongada y cuáles podrían evitarla.

"Podría ser una señal de advertencia temprana" de una recaída, dijo el doctor Joseph Sparano, del centro oncológico Montefiore Einstein de Nueva York.

En cambio, "quien tuvo un análisis con resultado negativo tiene un 98 por ciento de probabilidad de no sufrir una recaída en los dos años siguientes" y con ello evitar la prolongación del tratamiento, añadió.

Sparano, autor principal del estudio, dio a conocer los resultados en el simposio sobre cáncer de seno de San Antonio.

El análisis CellSearch, vendido por Menarini-Silicon Biosystems, busca células cancerígenas errantes en la sangre.

Las sobrevivientes de cáncer de seno podrían sentir la tentación de correr a realizarse el análisis, pero los médicos dicen que sería prematuro. Aunque se utiliza desde hace una década para vigilar a ciertas enfermas durante el tratamiento de cáncer avanzado, su valor para pronosticar la recaída aún no ha sido demostrado de manera definitiva y las aseguradoras no cubren el costo, de entre 600 y 900 dólares.

El nuevo estudio debería estimular más investigaciones inmediatas, dijo el doctor Massimo Cristofanilli, oncólogo de la Universidad Northwestern de Chicago que ha utilizado estos análisis y asesora a una empresa que está desarrollando uno nuevo.

"Para mí, está claro que debemos hacer algo" ahora que eel nuevo estudio apunta a un papel mayor para ellos, afirmó.

El estudio abarcó a 547 mujeres, dos tercios de las cuales padecieron cáncer impulsado por estrógeno y en la mayoría de los casos se había extendido a los nódulos linfáticos pero no más allá.

Todas se sometieron a cirugía y quimioterapia seguida de medicamentos de bloqueo hormonal durante cinco años. Las directrices recomiendan los bloqueadores de hormonas durante 10 años, pero estos tienen efectos secundarios y sus beneficios más allá del quinto año son relativamente escasos. De ahí que sería realmente útil hallar una manera de saber quiénes los necesitan.