La violencia en la capital de Yemen iba en aumento el domingo mientras los rebeldes chiíes, conocidos como hutíes, se enfrentaban a combatientes leales al expresidente en el quinto día consecutivo de combates callejeros.

Por otra parte, el presidente reconocido internacionalmente, Abed Rabbo Mansour Hadi, que se autoexilió a Arabia Saudí, pareció ofrecer una propuesta de reconciliación a su predecesor, Ali Abdullah Saleh.

En los enfrentamientos en la capital, Saná, los partidarios de Saleh rompieron carteles del líder de los hutíes, Abdul-Malik al-Houthi. No se reportaron víctimas en ninguno de los dos bandos.

En un comunicado emitido desde Riad, Hadi dijo que su bando, respaldado por una coalición liderada por Arabia Saudí que combate a los rebeldes, apoyaría “a cualquier parte que se enfrente a las bandas terroristas hutíes”.

El dirigente no mencionó de forma expresa a Saleh, un antiguo aliado reconvertido ahora en enemigo.