Cientos de simpatizantes de la corona británica, algunos con banderas británicas y estadounidenses, llenaron el viernes las calles de Nottingham con la esperanza de ver al príncipe Enrique y a su prometida, Meghan Markle, en su primera visita oficial juntos.

El viaje a la localidad, en el centro de Inglaterra, es la primera cita oficial de Enrique y la actriz estadounidense desde que anunciaron esta semana sus planes de boda. En los próximos seis meses tienen previsto recorrer Gran Bretaña para dar la oportunidad a Markle de aprender más sobre el país antes de su boda en la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor.

La pareja tenía previsto visitar un proyecto para jóvenes y hacer campaña de concienciación sobre el sida. Al lugar acudieron seguidores como Irene Hardman, de 81 años, que ha entregado bolsas de dulces en otras ocasiones tanto a los príncipes Guillermo y Enrique como a su padre, el príncipe Carlos.

“Es absolutamente maravilloso y fantástico y somos unos privilegiados de que eligieran Nottingham para su primer compromiso oficial”, dijo, añadiendo que tenía otra bolsa preparada para regalar. En esta ocasión llevaba dos imanes de nevera “para que no peleen por ellos”.

Se trata de la tercera visita del príncipe Enrique a Nottingham desde octubre del año pasado. El príncipe colabora desde hace años con organizaciones benéficas contra el sida, siguiendo los pasos de su madre, la princesa Diana.

Holly Burdett, procedente de West Bridgford, Nottinghamshire, pero que ahora vive en Sydney, Australia, había regresado a casa con la “apuesta” de que la pareja anunciara su compromiso durante su estancia.

“Siempre pensé que yo me casaría con Enrique, pero no se puede ganar siempre”, bromeó. “Mientras sean felices, eso es todo lo que importa”.