Todos los combatientes del equipo de operaciones especiales del ejército de Estados Unidos que sean enviados a zonas de guerra tendrán plasma sanguíneo liofilizado, una adición crucial a los botiquines de primeros auxilios que puede evitar que los efectivos que resulten heridos mueran desangrados en el campo de batalla.

El mes pasado, todas las unidades de operaciones especiales del Cuerpo de Infantería de Marina comenzaron a llevar consigo el plasma liofilizado a los combates. El plasma ayuda a crear un coágulo sanguíneo y previene que los efectivos mueran por hemorragias.

El plasma liofilizado ya salvó la vida del cabo Josh Hargis. El cabo perdió algunas partes de ambas piernas en 2013 cuando pisó una mina terrestre durante un operativo a medianoche en Afganistán. El paramédico de su unidad especial utilizó el plasma liofilizado para mantenerlo con vida sobre el campo de batalla por más de 90 minutos hasta que pudo ser evacuado en helicóptero.

El paramédico, el sargento Bryan Anderson, dijo que tener el plasma listo marcó la diferencia en ayudar a detener un sangrado interno luego de que la explosión de la mina destrozó la pelvis de Hargis.

“Donde sea que salga sangre, el plasma ayuda a coagularla”, indicó Anderson. “Me asombra que Josh estuviera estable y con vida, y pienso en esa noche todos los días de mi vida”.

El plasma que Anderson utilizó estaba almacenado en una botella de vidrio grueso y se guardó en un botiquín con intravenosas y agua destilada. El médico debe verter el agua en la botella con el plasma, hacerla girar e inyectarla. Antes de su lesión, Hargis solía pensar que el plasma liofilizado ocupaba demasiado espacio en el maletín del paramédico.

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Emery P. Dalesio está en Twitter como:

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