El final del partido fue extraño.

Las declaraciones tras el encuentro fueron extrañas.

Al menos el primer juego de la que se suponía sería una final de la NBA de un solo lado no resultó nada aburrido. Tuvo un poco de todo: un jugador que tropieza y dobla la rodilla de Klay Thompson para enviar al certero tirador de Warriors cojeando al vestuario en los primeros minutos; que se relaja y permite un largo triple de Stephen Curry justo antes del medio tiempo; que logra un rebote en los segundos finales del cuarto periodo con el marcador empatado e inexplicablemente corre hacia la mitad de la cancha como creyendo que el partido estaba decidido.

Y eso es sólo hablando de J.R. Smith.

El primer duelo de esta serie entre Cleveland y Golden State debió ser memorable por otras razones: los 51 puntos de LeBron James, la mayor cantidad que ha anotado en playoffs en su carrera; los tres jugadores de Warriors con al menos 24 unidades; y Draymond Green cerca de registrar triple doble. En vez de eso, el legado del encuentro es una falta ofensiva que fue luego cambiada por los árbitros a defensiva a menos de un minuto del final del último cuarto, las pifias de Smith, las explicaciones contradictorias de Cleveland y los ánimos encendidos en los segundos finales.

El coach de los Warriors, Steve Kerr, lo evaluó como cuestión de suerte.

El coach de los Cavaliers, Tyronn Lue, lo consideró un robo.

Warriors 124, Cavaliers 114, en tiempo extra. Eso es lo que indica la pizarra y lo que por siempre dirá, y los campeones defensores ahora están un paso más cerca de ganar su tercer título en cuatro años. Golden State salió de la Oracle Arena aliviado. Cleveland salió molesto. Es muy probable que tales emociones sigan vivas todo este tiempo hasta que el segundo partido dé inicio el domingo por la noche.

James quiere que los Cavaliers lo dejen atrás.

"Tenemos que seguir adelante", señaló James. "Este partido ha terminado".

Es más fácil decirlo que hacerlo, particularmente con dos días completos para analizarlo, dos días completos para repasar todo una y otra y otra vez.

Hay que dejar algo en claro: Los Warriors no están aquí por cuestión de suerte. Cuentan con un entrenador que ha ganado el 88% de los juegos de su carrera. Tienen a cuatro elementos de Juego de Estrellas en la misma alineación. Poseen a dos jugadores nombrados los Más Valiosos de la NBA.

Pero salieron bien librados en el juego uno. Muy bien librados.

Empezando por el inicio, cuando Smith resbaló y cayó sobre la rodilla de Thompson. Tenía todos los elementos para convertirse en una especie de desastre estructural de rodilla _el impacto fue por un lado, Thompson giró de manera extraña cayó de golpe y de inmediato sintió un intenso dolor. Thompson salió cojeando rumbo al vestuario de los Warriors para ser evaluado.

Minutos después, estaba de regreso. Primer gran escape.

“Me alegra que sólo sea un músculo distendido”, afirmó Thompson.

Luego llegaron los segundos finales de la primera mitad, cuando Smith trató de robar el balón y terminó dejando a Curry sin marca. El base estelar giró y tranquilamente encestó un tiro de 9,1 metros (30 pies) para dar a su equipo un empate al medio tiempo. Segundo gran escape.

“En las finales cualquier cosa puede ocurrir”, señaló Curry.

Desde su perspectiva, cosas buenas.

Desde la perspectiva de Cleveland, cosas malas.

Los Cavaliers ganaban por dos puntos en el último minuto y se enfilaban a robarse el primer juego, cuando James dio un paso adelante y trató de provocar una falta ofensiva de Kevin Durant. El árbitro Ken Mauer marcó la falta ofensiva, pero luego de una revisión de la jugada la decisión fue cambiada.

“Teníamos la duda de su James estaba o no en el área restringida”, explicó Mauer.

Pero James se encontraba muy lejos de esa área, por los que Cleveland no aceptó esa explicación.

“Yo leía esa jugada tan bien como he leído cualquier otra jugada en mi carrera”, sostuvo James.

Durant empató el partido con un par de tiros libres otorgados por los árbitros en esa jugada. Tercer gran escape.

Y con cerca de cuatro segundos por jugar en el cuarto periodo, George Hill intenta un par de tiros libres con Cleveland perdiendo por un punto. Encesta el primero. Falla el segundo. Smith logra el rebote, pero se aleja de la canasta con el balón. Tiempo extra. Cuarto gran escape.

“Él creyó que íbamos ganando por un punto”, aseveró Lue.

“Yo sabía que estaba empatado”, insistió Smith.

El tiempo extra fue dominado por Golden State. El equipo de casa se fue feliz. Los aficionados que abarrotaron la Oracle Arena se fueron a casa felices. James regresó a su habitación del hotel con la vista borrosa (cortesía de un piquete de ojos supuestamente accidental de Green) y los Cavaliers fueron enfadados aún más por Shaun Livingston tras la decisión de Golden State de tratar de encestar en los segundos finales de un juego ya decidido a su favor en lugar de cometer violación por tiempo de posesión expirado.

“Esta noche jugamos tan bien como lo hemos hecho toda la postemporada, y y nos dimos una oportunidad posesión tras posesión”, dijo James. “Sólo que hubo algunas jugadas que de cierta forma nos las arrebataron. Tan simple como eso”.

Muchos espectadores pensaban que esta serie sería una paliza, una fácil coronación de Golden State.

Si los Warriors siguen saliendo bien librados, podrían estar en lo correcto.