Vladimir Guerrero Jr. afirma que haber pasado el fin de semana en Cooperstown es un recordatorio de todo el trabajo que le tomó a su padre ganarse un lugar en el Salón de la Fama.

Es una lección oportuna en la preparación para el próximo paso en la joven carrera del prospecto más lauredo de Grandes Ligas.

“Estoy muy contento de lo que logró mi papá, que haya llegado ahí, porque mostró lo mucho que trabajó para conseguirlo”, dijo Guerrrero. “Y en este momento, se trata solo de trabajo y trabajo. Me alegra estar aquí”.

Aquí es Buffalo, donde el joven de 19 años está programado a realizar su esperado debut en Triple-A con la principal filial de los Azulejos de Toronto la noche del martes.

Guerrero está programado como titular en la antesala y tercero en el orden al bate contra Lehigh Valley. Utilizará el número 27, el mismo que su padre utilizó a lo largo de sus 16 años en Grandes Ligas.

“No me siento presionado”, dijo Guerrero Jr. “Solo intento mejorar día a día”.

Hasta el momento, lo único que ha frenado el meteórico ascenso de Guerrero desde que fue firmado por los Azulejos a los 16 años de edad, fue una distensión de ligamentos en la rodilla izquierda que lo obligó a perderse poco más de un mes en Doble-A Nueva Hampshire.

Volvíó el 10 de julio y bateó de 29-10 con tres jonrones y cinco carreras impulsadas en siete juegos antes de su ascenso. En total esta campaña, batea para .402 con 14 cuadrangulares y 60 carreras remolcadas en 61 partidos con Nueva Hampshire.

En Toronto, los aficionados ya están a la espera de la llegada del joven para que encienda a un equipo que no ha alcanzado las expectativas y que tomó la decisión repentina de reconstruirse. En un juego en casa, alguien colocó una pancarta en una terraza del estadio con la leyenda: “Queremos a Vladdy”.