Para Ferrari, el Gran Premio de Mónaco podría ser la última oportunidad para enchufarse en la pugna por el título de la Fórmula Uno.

Luego de cinco carreras sin triunfos por parte de Sebastian Vettel y Charles Leclerc, las esperanzas de Ferrari de poner fin al dominio de Mercedes cuelgan de un hilo.

Vettel, el cuatro veces campeón de F1, peleó por el título en las dos últimas temporadas solo para quedar rezagado en la segunda mitad de éstas. Su rival británico Lewis Hamilton acabó llevándose ambos títulos para Mercedes.

Esta vez, Vettel marcha casi 50 puntos detrás de Hamilton, el líder del campeonato y aspira a su sexto título de F1. Ahora mismo, Hamilton afronta una competencia mucho más ardua de parte de su compañero de escudería Valtteri Bottas que de Ferrari.

Mercedes arrasó con los últimos cinco títulos de pilotos y constructores y es probable que repita eso completar el 1-2 en las primeras cinco carreras de 2019. Bottas se encuentra a solo siete puntos detrás de Hamilton, y el piloto finlandés también obtuvo la pole en las tres últimas carreras, para afianzar sus credenciales.

Los pilotos de Ferrari, entre tanto, están quedando muy rezagados al punto de ser preocupante.

Vettel está cuarto en la clasificación general, detrás de Max Verstappen, de Red Bull, mientras que Leclerc está quinto. Pocos hubieran pronosticado un comienzo tan pobre, especialmente después de señales alentadoras en la pretemporada.

"Otros han hecho un mejor trabajo que nosotros", dijo Vettel el miércoles en el cuartel móvil de Ferrari. "Ha habido algunas señales negativas, ciertamente".

Aun así, el piloto alemán insiste que Ferrari puede comenzar a revertir el declive y levantar la moral con un triunfo en Mónaco.

"Merecemos un buen resultado, por el bien de todos", dijo Vettel. "Hemos estado trabajando duro, no es que hemos estado recostados tomando sol en las últimas dos semanas".

Aunque los pilotos de Mercedes son libres de competir el uno contra el otro, sin la irritante imposición de órdenes del equipo, no parece existir la animosidad que salió a relucir cuando Hamilton y Nico Rosberg compitieron para Mercedes entre 2014 y 2016. Rosberg ganó el título de 2016 bajo una presión intensa de Hamilton, y marcadas diferencias entre los dos.

Las cosas ahora están mucho más relajadas, con Hamilton y Bottas hablando - y demostrándose - muchas veces sobre respeto mutuo.

Pero en los talleres de Ferrari la situación es más tensa entre sus dos pilotos. Leclerc, de 21 años, ha tenido que lidiar dos veces con instrucciones del equipo de favorecer a Vettel, pese a que fue el piloto más rápido en una jornada.

Vettel, de 31 años y con 51 victorias en su historial, sigue siendo el número uno de Ferrari. Pero conserva su estatus por su trayectoria previa, no por el presente.

Dado que el sinuoso circuito callejero de Mónaco, de 3,3 kilómetros (2 millas), es uno de los más difíciles para rebasar en la F1, asegurar la pole el sábado es crucial para frenar a Mercedes. Caso contrario, como suele pasar, la carrera de 78 vueltas tiende a ser una procesión para el líder de la carrera.

Como monagesco, Leclerc tiene una motivación extra para conseguir otra pole.

Presenció su primera carrera de F1 cuando era niño en un apartamento con vista al trazado.

“Estaba en la casa de un amigo, donde está la primera curva, jugando con carritos (de juguete) y viendo el Gran Premio a la vez”, recordó Leclerc. “Creo que Michael (Schumacher) estaba con Ferrari. Obviamente estaba más pendientes de los rojos que los demás”.