Si Tiger Woods tiene alguna esperanza de volver a ganar un torneo grande, el Abierto Británico de este fin de semana puede ser su mejor posibilidad.

Después de someterse a tres operaciones en la espalda, el estadounidense se ha estado sintiendo cada vez mejor a medida que avanza el 2018. Y los campos de Carnoustie le sientan bien.

“Es el estilo de golf que más me gusta”, declaró Woods. “Me encanta jugar aquí, en este tipo de ‘links golf’, porque es creativo. No se dan los botes más perfectos, y eso es un reto divertido”.

La expresión “links golf” alude a campos generalmente junto al mar, con más obstáculos naturales que aquellos diseñados y, sobre todo, con más viento.

Woods debutó en Carnoustie en 1995, como amateur, en el Abierto Escocés, una semana antes de su debut en el Abierto Británico en St. Andrews. También jugó aquí en 1999 y en el 2007. No estuvo en la pelea, pero tampoco demasiado lejos de la punta.

¿Es esta realmente su mejor oportunidad de ganar otro torneo grande?

“No quiero pasarme de listo, pero este es el próximo torneo grande que juego”, responde Woods.

Woods, quien tiene 42 años y nunca recuperó el nivel superlativo que tuvo antes de su divorcio en medio de un escándalo por sus numerosas infidelidades, no lo dice abiertamente, pero sospecha que esta, efectivamente, puede ser su mejor oportunidad de añadir otro torneo grande a los 14 que ya tiene.

Destaca que Greg Norman jugó con el último grupo en Royal Birkdale en el 2008, a los 53 años. Al año siguiente, Tom Watson, de 59, estuvo a un putt de ganar en Turnberry.

“No tienes que mandarla lejos para jugar en campos como este”, dijo Woods. “Aquí la distancia es irrelevante”.

Agregó que la selección de palos será clave, tomando en cuenta la dirección en que sople el viento.