A la mitad del segundo cuarto, la adrenalina había dejado de fluir. Cuando comenzó el último periodo, la defensiva de los Steelers, ya sin energía, parecía al borde de un colapso estrepitoso.

El grupo pasó la semana lidiando con la pérdida del linebacker Ryan Shazier por una lesión vertebral y prometió dar su mejor esfuerzo para dedicárselo a su compañero, hospitalizado aún tras una cirugía. En vez de ello, Pittsburgh parecía a punto de caer ante los Ravens de Baltimore.

En un momento, el defensive end Cam Heyward trató de hablar sinceramente con sus compañeros a un costado del terreno. Reconoció que la charla no fue apta para menores de edad.

Pero ni esa arenga ni una posterior del entrenador Mike Tomlin parecieron funcionar.

Lo curioso es que al final, un equipo que sabe sobreponerse a la adversidad, causada por los propios Steelers o por factores externos, volvió a hacerlo para apoderarse del título divisional.

Una vez conseguida la remontada, se requería frenar dos veces a los rivales, y Pittsburgh lo consiguió con una defensiva que busca su nueva identidad, sin uno de sus líderes.

Tras la victoria por 39-38, los Steelers visitaron a Shazier, ya como campeones de la División Norte de la Conferencia Americana.

“Hablamos de ser un grupo estrechamente unido desde que comenzamos los entrenamientos para esta temporada”, contó el linebacker Arthur Moats. “Nos divertimos en el terreno. Cuando conoces a tu compañero, sabes lo lejos que está dispuesto a llegar, y tú quieres llegar allá también. Eso es lo que nos saca delante de partidos como éste. Es algo que no puede medirse con estadísticas”.

Los Steelers (11-2) sí pueden poner estadísticas a algo: Han asegurado su cuarto viaje seguido a la postemporada y su tercera corona divisional en cuatro años. Un esperado duelo con Nueva Inglaterra, previsto para el domingo, podría definir si Pittsburgh tendrá la ventaja de local en enero.

Además, los Steelers han ganado ocho partidos en fila.

Y todo durante una temporada en que el receptor Antonio Brown arrojó furioso una hielera, los jugadores cometieron un error en un intento por alejarse de la polémica sobre las protestas durante el himno nacional, Roethlisberger cuestionó severamente sus propias capacidades y Martavis Bryant pidió abiertamente que lo cedieran en un canje.

A esos momentos difíciles se sumó la lesión de Shazier. Pero los Steelers no han dejado de ganar.

“Eso es lo loco de la NFL, las cosas cambian constantemente y uno tiene que seguir”, comentó el linebacker Vince Williams, amigo cercano de Shazier. “Hay que encontrar la forma de aguantar los golpes... hay que recuperarse”.