Schwartzman, sin complejos con su pequeña estatura

Diego Schwartzman es apodado “Peque”, un alias bastante obvio: el argentino es el jugador de menor estatura entre los 100 mejores del tenis mundial.La guía de la ATP le registra con 1,70 metros (5,7...

Diego Schwartzman es apodado “Peque”, un alias bastante obvio: el argentino es el jugador de menor estatura entre los 100 mejores del tenis mundial.

La guía de la ATP le registra con 1,70 metros (5,7 pies), y el propio Schwartzman cree que eso es engañoso, que mide menos.

Pero Schwartzman, quien en el Abierto de Estados Unidos ha alcanzado la ronda de octavos de final por primera vez en su carrera, nunca ha tenido complejos con su estatura, ni siquiera al enfrentar a las torres que abundan en el circuito.

“Siempre he sido el más pequeño, desde que jugaba en torneos juveniles en Argentina”, dijo Schwartzman, que el año anterior fue eliminado en la primera ronda de los cuatro Grand Slams y ahora se aprestar a irrumpir por primera vez en el Top 30.

“Espero que la gente pueda entender que el tenis es para todo el mundo, no sólo para los altos”, añadió Schwartzman tras su resonante victoria en la tercera ronda ante Marin Cilic, un excampeón del US Open y que le sacaba 28 centímetros (11 pulgadas) de diferencia en tamaño. “Hay ocasiones en lo que ser el alto ayuda bastante, porque puedes sacar muy rápido y puedes pegarle fuerte desde el fondo porque tienes brazos más grandes que los míos. Pero nada. Siempre ha sido así y siempre trato de mejorar mi tenis sin pensar en eso”.

Para sobrevivir y tener éxito, Schwartzman depende de su devolución y se exige al máximo en ese sentido.

“En los entrenamientos me quedo cinco o diez minutos solo devolviendo”, señaló Schwartzman, quien quebró nueve veces el saque de Cilic para citarse en octavos con el francés Lucas Pouille. “Sé que con mi saque no la tengo fácil. Tengo que restar bien en cada partido”.

Las estadísticas avalan su capacidad para contragolpear.

Previo al US Open, el argentino de 25 años figuraba segundo en la medición de devolución de la ATP de las últimas 52 semanas, con 169.3, por detrás del 172.9 de Andy Murray. También era el número tercero en puntos ganados frente al primer saque y el dos contra el segundo saque.

“Creo que lo de Diego ya no es sorpresa. Es un jugador muy parejo y muy sólido cuando él se pone atrás y empieza a correr”, comentó Juan Martín del Potro, el otro argentino en la fase de octavos de este US Open. “Da la sensación que le llega a todas, y a los rivales es muy probable que los vuelva locos”.

Su proporción de 35% en quiebres de saque es la segunda mejor al abarcar las últimas 52 semanas, escoltando a Murray.

"Sabe intuir la dirección de los saques y reacciona rápido", comentó su entrenador Juan Ignacio Chela. "Se tiene una gran confianza porque sabe que es uno de los mejores".

Gracias a su persistencia y tesón, la evolución de Schwartzman en el último año ha sido notable. Cerró 2015 como el número 88, terminó en el 52 en 2016 y ahora ostenta la mejor ubicación de su carrera al situarse 33ro.

Su marca en torneos de Grand Slam y Masters era de 4-6 antes de 2017, pero en el actual curso ostenta un foja de 15-10.

También exhibe una marca de 16-10 en pistas duras en los últimos 12 meses, un vuelco con respecto al 7-13 que tenía previamente.

Como todo tenista argentino, la superficie de arcilla es la predilecta de Schwartzman. Pero se ha encontrado que rinde estupendamente en duras: sus únicas dos victorias ante jugadores del Top 10 han sido en esa clase de pistas, ante Dominic Thiem en los octavos del Masters de Montreal y ahora ante Cilic.

“Ganarle a los dos me da mucha confianza en una superficie que no es mi preferida, pero ahora es una en la que ganado más que en polvo. Ya no sé cuál es mi preferida”, afirmó Schwartzman.

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