Los Rockets de Houston ganaban por 14 puntos en el segundo periodo, cuando comenzaron a errar triples. Perdieron así una posición privilegiada para avanzar a la final de la NBA y terminaron eliminados por los Warriors de Golden State.

James Harden fue el primero en fallar. Eric Gordon y P.J. Tucker incurrieron en lo mismo a continuación. Fue un yerro tras otro, durante una racha de mala puntería que derivó en nueve triples fallados hasta el intermedio.

Hubo 14 más en el tercer periodo de un partido que deparó un desempeño sorpresivamente malo para un equipo que había lucido durante toda la campaña en los disparos de larga distancia. Para el momento en que Tucker encestó con unos seis y medio minutos por jugarse, los Rockets habían impuesto un récord de la NBA, con 27 triples fallados en forma consecutiva.

Y los Warriors estaban en camino a una victoria por 101-92.

Gordon considera que el resultado pudo ser distinto si Houston hubiera contado con Chris Paul durante los últimos dos partidos de la final de la Conferencia del Este.

“Si él hubiera estado ahí, habríamos jugado el jueves”, dijo Gordon.

Pero el resto de los Rockets coincidió en que difícilmente la presencia del base, nueve veces elegido al Juego de Estrellas y aquejado por una lesión, habría cambiado la situación en una noche inusitadamente mala.

“Ésta es una liga de adultos”, recalcó Tucker. “No importan las ausencias. El suplente debe hacer el trabajo y todos tenemos que jugar para ganar, sin importar quién juegue. Alguien debe dar un paso al frente”.

Los Rockets fueron líderes de la NBA con un promedio de 15,3 triples por encuentro. Impusieron un récord de la franquicia al ganar 65 partidos en su segundo año bajo las órdenes de Mike D’Antoni, un entrenador con vocación ofensiva.

Llegaron a la final de conferencia, algo que no conseguían desde 2015, pero fueron incapaces de sobreponerse a su noche menos certera en la postemporada.

Houston atinó sólo siete de 44 disparos en el séptimo partido, el lunes por la noche. Trevor Ariza falló sus nueve tiros. Harden erró sus últimos 11, en una noche en que embocó apenas dos de 13, mientras que Gordon encestó sólo dos de 12.

“En la primera mitad, sólo nuestra energía a la defensiva fue diferente. Ello generó más oportunidades de triples, y entraron”, comentó Harden. “Como resultado de eso, tomamos una ventaja de dos dígitos al medio tiempo. Esas mismas oportunidades estuvieron ahí en la segunda mitad, pero simplemente no las aprovechamos. Ellos encestaron disparos difíciles. Y no puedes contra eso”.

Así, hubo un final amargo, en una temporada dulce para Houston.