Jon Gruden lució nervioso al inicio del primer campamento de prácticas de los Raiders de Oakland, fungiendo más que nada como espectador mientras sus asistentes trabajaban en los fundamentos de cada posición.

Luego de una espera de casi 10 años para dirigir de nuevo un equipo, Gruden parecía ansioso por poner las cosas en marcha en el arranque de su segundo periodo como coach de los Raiders.

"Me fue difícil limitarme a observar", declaró Gruden el viernes. "Es asombroso el solo hecho de estar aquí. Es una enorme responsabilidad. Sé que tengo mucho que demostrar y estoy ansioso por dar lo mejor de mí para lograrlo".

Gruden fue claramente la estrella del equipo en su regreso a la banca de los Raiders después de pasar los últimos nueve años como analista para el programa "Monday Night Football" de ESPN.

Es adorado en Oakland y siente eso mismo por los aficionados de los Raiders, que anhelaban su regreso desde que fue cajeado a Tampa Bay al final de la temporada de 2001.

“Es casi como un jugador en el terreno”, aseveró el linebacker Derrick Johnson. “Tiene mucha energía. Muestra mucho ánimo y suele dirigirse a nosotros con severidad. Es alguien que quiere ganar. Uno, como jugador, puede apreciar su pasión por el juego. Está comprometido por completo. Hay un sentido de urgencia diferente al salir a entrenar por primera vez. Es muy emocionante”.

Gruden ha trabajado incesantemente desde enero, cuando fue contratado, mientras trata de darle nueva vida a los Raiders luego que el equipo cayó de 12 triunfos y un boleto a playoffs en 2016 a un récord de 6-10 la temporada pasada, declive que ocasionó el despido del coach Jack Del Rio.

El nuevo entrenador en jefe tuvo que contratar personal para su cuerpo técnico, establecer un sistema de juego distinto, adaptarse a los cambios que ha experimentado la liga desde que dirigió un equipo de la NFL por última vez _en Tampa Bay en 2008_ y renovar un roster que presentaba varios huecos.

Tener de regreso al quarterback Derek Carr al nivel que mostró cuando fue candidato al premio al Jugador Más Valioso de la liga en 2016 es una de sus prioridades. Luego de un impresionante desempeño en su tercera temporada en la NFL, Carr enfrentó dificultades el año pasado mientras lidiaba con una lesión de espalda.

Igualó la peor cifra de su carrera en intercepciones con 13 y registró sus números más bajos en yardas totales, touchdowns y efectividad desde su campaña como novato en 2014.