El contacto con los uruguayos marcó la vida de Antoine Griezmann, quien tendrá seguramente sentimientos encontrados cuando Francia procure eliminar a Uruguay el viernes en los cuartos de final de la Copa Mundial.

Griezmann ha tenido mucho contacto con jugadores uruguayos en el Atlético de Madrid, incluidos José María Giménez, Christian Rodríguez y Diego Godín, amigo íntimo que es padrino de su hijo. Le tomó un enorme cariño a Uruguay. Cuando Giménez y Godín regresaron a Madrid tras asegurarse la clasificación al Mundial, Griezmann los esperó en el aeropuerto con la casaca uruguaya y un termo con mate bajo el brazo.

“Griezmann es bastante uruguayo, se hace parecer uruguayo”, comentó el lunes el volante Nahitan Nández. “Puede ser un partido especial para él. Esperemos que se porte bien en la cancha y que se acuerde de que es uruguayo”.

El francés es además un confeso admirador del delantero uruguayo Edinson Cavani, según medios franceses.

La relación de Griezmann con Uruguay, sin embargo, va mucho más lejos. Fue un técnico uruguayo, Martín Lasarte, quien hizo debutar al francés en la primera división cuando tenía 18 años, en el 2009, en la Real Sociedad de España.

Allí Griezmann formó una pareja de ataque con otro uruguayo, Carlos Bueno. De esa época viene su costumbre de tomar mate.

A partir del contacto con estos uruguayos, Griezmann le tomó también cariño a Peñarol y le encantaban los cánticos de la tribuna.

Cuando pasó al Atlético, Griezmann se encontró con el “Cebolla” Rodríguez primero y con Giménez, Godín y el preparador físico Oscar Ortega después, y todos pasaron a ser un importante referente para él.