Con un plantel tasado en un valor que supera los 1.000 millones de dólares y que incluye al prodigio Kylian Mbappé, un entrenador que ganó el Mundial como jugador en 1998 y un día más que Croacia para descansar y preparar la final, Francia debe alzarse por segunda vez con el trofeo más importante del fútbol.

Tras una sufrida victoria 2-1 ante Australia en el debut, el técnico Didier Deschamps modificó su formación y le dio más libertad a Mbappé para maniobrar por la banda derecha.

Blaise Matuidi, un volante todo terreno, recuperó la titularidad para asociarse con N’Golo Kanté en la medular.

Al frente, el tamaño y presencia física del delantero Olivier Giroud representan un trastorno para los zagueros rivales, aunque aún no ha marcado en el torneo. Detrás suyo, el habilidoso Antoine Griezmann es más polifuncional, a menudo llegando desde atrás.

Con la mejor versión del arquero Hugo Lloris, más la prestancia de la dupla de centrales conformada por Raphael Varane y Samuel Umtiti, no es solo difícil hacerle a goles a Francia, sino que poseen la capacidad de desborde para generar fulminantes contragolpes.

Todo debe conjugarse para que el capitán Lloris levante el trofeo de 18 quilates el domingo en el estadio Luzhniki de Moscú.

Estas son las razones:

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EXPERIENCIA AMARGA

Sucumbir 1-0 ante Portugal en la final de la Eurocopa como local hace dos años fue un duro golpes para Les Bleus y les hacen estar más motivados para esta definición. Francia tuvo un día menos que Portugal para recuperarse de su semifinal en 2016. Esta vez, Francia es el equipo más descansado, con cuatro días completos para afrontar la final tras vencer 1-0 a Bélgica. Croacia tuvo tres días luego de ganarle 2-1 a Inglaterra en una prórroga.

“Conozco el sabor de la derrota en una final y es muy amarga”, dijo el volante Paul Pogna, uno de los siete jugadores que estuvieron en la final de la Euro 2016 y que deben salir como titulares ante Croacia. “Recuerdo las vacaciones después de la derrota de la Euro no fueron buenas. No quiero revivir eso”.

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MBAPPÉ

Apodado “37” por sus compañeros luego que un sprint suyo supuestamente marcó los 37 kilómetros por hora (23 mph) ante Argentina, Mbappé es un torbellino cuya facilidad de desmarque puede cambiar el rumbo del partido en un instante.

Francia le dará rienda suelta, como lo hizo ante Bélgica y Uruguay. Desde el vamos, los zagueros franceses deberán vigilar de cerca al chico de 19 años que se ha ganado comparaciones con Pelé.

Sin volver a remecer las redes desde sus goles ante Argentina, Mbappé dispuso de varias ocasiones ante Bélgica en las que optó ceder el pase en vez de encarar, y sus compañeros las desperdiciaron. Dada su ambición y enorme confianza, Mbappé podrá ser más individualista ante Croaica. Al igual que Zinedine Ziodane, autor de un doblete en la victoria ante Brasil en la final de 1998 luciendo el mismo número 10 que lleva Mbappé, el adolescente quiere hacer historia.

“Tiene claro lo que quiere y cómo hacerlo. Eso me ha impresionado. Lo que ha hecho es de locos, un Mundial a su edad y con tantos goles”, comentó Umtiti. "Será nuestro benefactor por mucho tiempo”.

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LA DEFENSA

Umtiti, de 24 años, y Varane, de 25, solo habían jugado juntos en seis partidos antes del Mundial, pero ahora conforman una segura dupla de centrales que podría cargar a Francia por muchos torneos más.

Con la experiencia adquirida como reiterado ganador de la Liga de Campeones con el Real Madrid, Varane se ha transformado en un auténtico líder. Ambos son peligrosos en el juego aéreo: Varane marcó de cabeza ante Uruguay, mientras que Umtiti hizo otro tanto contra Bélgica.

Uno de los jugadores más altos de Francia, con sus 1,91 metros (6,2 pies), Varane saca provecho de su velocidad para cerrar espacios. Umtiti es muy bueno para anticiparse al balón. Solo Argentina pudo vulnerarles en jugadas elaboradas. Australia, el otro equipo que les anotó un gol, lo hizo con un penal. Los reflejos de Lloris evitaron goles cantados ante Bélgica y Uruguay.

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KANTÉ

El jugador más pequeño de Francia (1,68 metros, 5,6 pies) está en todas. Un centrocampista que corre y corre. Acaba desquiciando a los adversarios al abortar situaciones de riesgo y de inmediato dar salida a los ataques. Aunque sus compañeros le fastidian por su timidez, consideran que tenerlo es como jugar con él es como tener un hombre extra. Hay que superarle para poder penetrar la defensa francesa y eso es algo que Lionel Messi, Kevin de Bruyne y otros han descubierto que no es fácil.

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DESCHAMPS

Un líder natural y capitán de la selección campeona de 1998. El timonel de 49 años tiene a Francia funcionando con orden. Su mezcla de juventud (los laterales Benjamin Pavard y Lucas Hernández) y veteranos curtidos han conformado un equipo completo.

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PRONÓSTICO: Francia 2, Croacia 1