José Pékerman consideró complicado el momento en que se realizará un partido amistoso entre Brasil y Colombia pero exaltó su propósito, recaudar fondos con destino a las familias de las víctimas del desastre aéreo en el que perecieron 19 jugadores del club Chapecoense.

El encuentro se disputará el miércoles en el estadio Olímpico Nilton Santos de Río de Janeiro.

"Acá no hay que quejarse, es el partido de la solidaridad, se entiende bien el motivo", declaró el técnico argentino al canal colombiano Win Sports, a su arribo a Río.

Pékerman tuvo dificultades para integrar el plantel y convocó a última hora a cinco hombres, entre ellos el ariete Teófilo Gutiérrez de Rosario Central de Argentina. La inclusión de "Teo" se anunció el sábado a la medianoche.

"Tanto Tité (técnico de Brasil) como nosotros siempre queremos observar jugadores, lo más difícil es la época, estamos saliendo de pretemporada y quizás en otra fecha hubiera sido mucho más productivo", destacó.

Los otros convocados de urgencia fueron el mediocampista Gustavo Cuéllar, del Flamengo brasileño; y el goleador Michael Rangel, del Atlético Junior; otro cañonero, Jonathan Copete, y el volante Vladimir Hernández, ambos del Santos de Brasil.

"Es una oportunidad para reunir jugadores y trabajar en esta etapa de renovación... Estos partidos son positivos y han salido jugadores que después han seguido en el proceso", indicó.

El cañonero Miguel Ángel Borja, la sensación del campeón de la Copa Libertadores, Atlético Nacional de Medellín, fue uno de los 16 citados originalmente, entre ellos seis que llegan por primera ocasión al combinado.

Pékerman desea observar a Andrés Felipe Ibargüen, Mateus Uribe, Juan Sebastián Quintero, Luis Orejuela, Santiago Montoya y Leyvin Balanta.

El estratega trabaja con miras a la conformación del combinado que recibirá a Bolivia en Barranquilla el 23 de marzo y enfrentará a Ecuador en Quito cinco días después por las eliminatorias mundialistas de Sudamérica.

El avión de la compañía LaMia que traía a Chapecoense a Colombia para disputar la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional se estrelló el 28 de noviembre contra una montaña cerca del aeropuerto Rionegro, a las afueras de Medellín. Fallecieron 71 de las 77 personas a bordo.