Los Chiefs de Kansas City han adquirido el hábito de causar controversia durante el draft de la NFL y en la era del entrenador Andy Reid, al adquirir jugadores que tienen antecedentes de problemas extradeportivos.

Este año, no esperaron siquiera al día del reclutamiento universitario para desatar la polémica.

El equipo firmó el martes un canje con los Seahawks de Seattle para incorporar al defensive end Frank Clark, a cambio de una serie de selecciones en el draft, dijo a The Associated Press una persona cercana al acuerdo.

Los Chiefs y el jugador llegaron después a un acuerdo contractual por 105,5 millones de dólares y cinco años, cuya formalización depende de que Clark apruebe los exámenes físicos, que se completarían el mismo miércoles.

La fuente que dio la información habló con la AP a condición de permanecer anónima, debido a que el convenio no es todavía oficial. El canje cedería a Seattle la selección de primera ronda de los Chiefs en el draft de este año y una de segunda ronda en el reclutamiento de 2020.

Las críticas por parte de fanáticos, locutores de radio y gente de diversos ámbitos en Kansas City no se hicieron esperar. Se desató el debate sobre si tenía sentido contratar a otro jugador con antecedentes problemáticos.

El equipo corrió el riesgo con el cornerback Marcus Peters, cedido en canje tras enfrascarse en conflictos con los entrenadores. Los Chiefs reclutaron al corredor Kareem Hunt y cortaron la relación a toda prisa con él después de que pateó a una mujer en el pasillo de un hotel.

Y eligieron al receptor Tyrek Hill, quien tenía sus propios problemas en un caso de violencia doméstica, centrado en el hijo de tres años que tiene con su prometida.

Si bien Clark se ha alejado de los problemas durante los cuatro años que lleva dentro de la NFL, fue expulsado del equipo en Michigan tras acusársele de violencia doméstica en primer grado y agresión, a raíz de un altercado con su novia.

Los cargos se redujeron después a conducta desordenada persistente en cuarto grado. Clark completó un curso sobre violencia doméstica y pagó multas y gastos legales.

Una organización que consideró “desconcertante” el canje fue el Rose Brooks Center, que desde hace 40 años proporciona refugio para víctimas de violencia doméstica.

“Las organizaciones y otros sistemas tienen una responsabilidad comunitaria para hacer que los infractores rindan cuentas, justo como lo hace el Rose Brooks Center, a fin de combatir la epidemia de violencia doméstica”, indicó la organización mediante un comunicado. “Cuando no hacemos que los infractores rindan cuentas, esto envía un mensaje de aceptación, no sólo para el agresor, sino para la víctima, reduciendo la posibilidad de que ésta denuncie”.