El británico Mo Farah, doble campeón olímpico del fondo en Londres 2012, logró en Moscú el doblete mundial que se le escapó por poco dos años antes al batir en la final de 5.000 a un cuarteto africano encabezado por el etíope Hagos Gebrhiwet.

Como el primer día en la final de 10.000, Farah se puso delante en la última vuelta y fue acelerando a medida que le presionaban por detrás hasta cruzar ganador la meta con un tiempo de 13:26.98, 28 centésimas por delante de Gebrhiwet y el keniano Isiah Koech, que clavaron el mismo registro (13:27.26).

Farah, nacido en Somalia hace 30 años, lo intentó sin éxito en Daegu 2011. Ganó la final de 5.000 pero en los 10 kilómetros se le cruzó el etíope Ibrahim Jeylan, ante quien se tomó cumplido desquite aquí en Moscú el primer día.

Con el doblete olímpico del fondo como tarjeta de presentación y un récord de Europa de 1.500 todavía caliente (3:28.81), Mo Farah exhibía galones de favorito frente al keniano Edwin Cheruiyot Soi, por más que éste le batiera por más de un segundo el 1 de junio en Eugene con una marca de 13:04.75.

Kenia se presentó en la final del 5.000 con cuatro atletasSoi llegaba a Moscú al frente del ránking mundial con los 12:51.34 de Mónaco, la mejor marca de su vida, y presumía de su mortífero final, pero hoy no estuvo en el fragor del combate por las medallas. Llegó quinto, a dos segundos del campeón.

Farah ha logrado compaginar un agudo sentido táctico con un esprint demoledor y es capaz de correr la última vuelta en 50 segundos. Hoy le bastó con hacerlo en 53.

Con cuatro representantes en la final de 5.000 —Isaiah Koech estaba invitado como ganador de la Diamond League—, Kenia tenía la opción de sacrificar a alguno de sus atletas para castigar al británico, pero ya en la final olímpica de Londres se comprobó que responde a todas las tácticas.

La carrera salió a paso de tortuga. Nadie quería tirar, hasta que Koech se decidió a hacerlo. Con su larguísima zancada se adelantó unos metros, seguido por su compatriota Thomas Longosiwa. Los de atrás tuvieron que apretar para llegar hasta ellos.

El grupo ya no se rompió. Llegó apretado al último giro, en el que Farah se lo jugó todo a una carta, su velocidad terminal sostenida, que le ha vuelto a dar un doble triunfo.

Jamaica reina en la velocidad

La jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce, la velocista más grande del momento condensada en 152 centímetros de estatura, se adelantó a su compatriota Usain Bolt al capturar el doblete del esprint con una holgada victoria en la final de 200.

La estadounidense Allyson Félix, tres veces campeona de la prueba y en posesión de un total de ocho medallas de oro mundiales, rodó por el suelo, lesionada, antes de terminar la curva, dejando el camino expedito a la jamaicana.

Quince centésimas separaron en la meta al "cohete de bolsillo" (22.17) de Murielle Ahoure, que con un tiempo de 22.32 dio a Costa de Marfil su segunda medalla en campeonatos del mundo —la primera fue precisamente la suya en 100, otra plata—, relegando al tercer puesto a la nigeriana Blessing Okagbare (22.32).

Oro para Rusia en martillo

La rusa Tatyana Lysenko revalidó su título de campeona mundial de martillo con un lanzamiento de 78,80, el más largo en la historia del torneo, que le dio 36 centímetros de ventaja sobre la polaca Anita Wlodarczyk.

La sorprendente eliminación de la plusmarquista mundial, la alemana Betty Heidler —invicta este año—, reforzaba la condición de favorita de Lysenko, que presentaba la mejor marca (78,15) entre las finalistas.