Miguel Cabrera bateó el lunes contra un lanzador, algo que no había hecho desde el 12 de junio, cuando se rompió el tendón de su bíceps izquierdo.

El venezolano de 35 años bateó, fildeó, lanzó y corrió las bases durante el primer entrenamiento con escuadra completa de los Tigres de Detroit en su campamento de pretemporada.

“Me siento bien por estar de regreso en el campo y jugar”, comentó el dos veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana. “No puedo estar lesionado este año. Quiero hacer mi trabajo”.

Cabrera sufrió un tirón en un músculo isquiotibial el año pasado y padeció luego la lesión en el brazo, misma que requirió una cirugía con la que terminó su temporada. Quedó limitado a 38 encuentros.

“Extrañé mucho el juego”, reveló.

También se perdió 32 juegos en 2017 debido a un tirón en la ingle y problemas en la espalda.

“Un tipo en la alineación que estuvo lesionado cambió la alineación completa, cambió todo”, señaló. “La conclusión es que tengo que mantenerme sano”.

Cabrera ha estado corriendo y levantando pesas, y luce como el mismo atleta de 1,93 metros y 113 kilogramos que tiene 465 jonrones con un promedio de bateo de .316.

“Se está recuperando, haciendo todo ese tipo de cosas”, reconoció el manager Ron Gardenhire. “Está emocionado por estar ahí. Creo que la gente olvida lo dotado que realmente es cuando está haciendo ejercicios simples en la primera base”.

Cabrera dice que no está listo para ser un bateador designado de tiempo completo.

“En este momento no”, sentenció. “Pero si hablan conmigo y me dicen algo, siempre estoy abierto a todo, y si el equipo es mejor conmigo siendo el bateador designado, soy el bateador designado. Si somos mejores conmigo en la primera base, jugaré la primera”.

Gardenhire asegura que la decisión será tomada por el cuerpo de Cabrera.

“Me lo diría antes que se lo dijera a él”, dijo el manager.

El bíceps ha sanado totalmente, según Cabrera.

“No estoy preocupado por mi brazo. Estoy más preocupado por mi espalda y mis piernas”, se sinceró.