Un hombre deambuló con un vestido largo, asegurando que era "la emperatriz Isabel I de Austria". Pero ésa fue la imagen más extravagante que se observó en una noche de prensa previa al Super Bowl, que resultó más moderada de lo habitual.

La "emperatriz", identificada en realidad como Julian Kurzwernhart, dijo que había cubierto el Super Bowl para un canal televisivo de Austria durante los últimos seis años. En realidad, pasó más tiempo concediendo entrevistas que hablando con algún jugador de los Falcons de Atlanta o los Patriots de Nueva Inglaterra.

"¿Por qué el vestido? ¡Ah, sí! Hacemos preguntas cómicas porque queremos poner algo del condimento austriaco todos los años acá, y de propagar algo del encanto austriaco, de modo que les guste a ustedes", explicó. "Es un encuentro loco, y hay que vestirse de acuerdo con eso".

El acto suele representar la primera oportunidad para que los medios entrevisten a los equipos involucrados en el Super Bowl durante la semana en que éste se lleva a cabo. La sesión se realizó en el Minute Maid Park, el estadio de los Astros de Houston.

Y mientras periodistas y jugadores conversaban en el terreno, 10.204 espectadores que llenaron el graderío intentaban divisar a sus jugadores favoritos.

Hubo algunas otras imágenes extrañas, como la de un hombre de un canal de televisión, quien llevaba una peluca rubia y un jersey, que en la mitad izquierda correspondía al del quarterback de Atlanta Matt Ryan y en la derecha al del tight end de Nueva Inglaterra Rob Gronkowski.

El reportero de un canal local portaba un gigantesco sombrero vaquero de hule-espuma, en color rojo. Si alguien se acercaba, el sujeto le pedía que se pusiera otro sombrero de las mismas características, pero azul.

Se lo entregó al receptor de Atlanta Julio Jones, quien le agradeció y lo colocó en el estrado, junto a su silla.

Cuando el reportero le pidió a Jones que se probara el sombrero en vez de quedárselo, Jones dijo "la pregunta siguiente, no voy a meterme contigo".

Luego, Jones rio. Pareció disfrutar los momentos extraños que deparó la noche y dijo que no podía pensar en una pregunta que no pudiera responder.

"Tenemos a fanáticos de todos lados, de Australia, de México... Y todos quieren respuestas. Voy a contestarles con lo mejor de mi capacidad", comentó. "Esto no ha sido tan loco en mi opinión".

Guillermo Rodríguez, personalidad de la cadena ABC, solicitó que los jugadores firmaran un balón de fútbol. Sí, de fútbol, no de fútbol americano.

Gastó varias bromas, que hicieron sonreír al entrenador de Atlanta Dan Quinn e incluso al de Nueva Inglaterra Bill Belichick, quien tiene fama de gruñón.

"Sabes que eres más bonito cuando sonríes", le dijo al estratega de los Patriots.

Lo que no consiguió Rodríguez fue que Belichick le autografiara el balón.

"No", le dijo el entrenador. "Porque no es de fútbol" americano.

Rodríguez charló también con el quarterback de los Patriots, Tom Brady, a quién le preguntó si su esposa, la supermodelo Gisele Bundchen, tenía alguna hermana que pudiera salir con el conductor de ABC.

"No", respondió parcamente el mariscal de campo.

"Pensé que tenía una hermana", le dijo Rodríguez, a lo que Brady respondió "la tiene, pero está casada", lo cual derivó en abucheos del entrevistador.

Y junto a periodistas, actores y exhibicionistas, estaban algunos deportistas ajenos a la NFL, que normalmente son los entrevistados y ahora hacían preguntas.

La gimnasta Simone Biles, quien ganó cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Río, laboró como corresponsal, lo mismo que el ala-pívot de los Rockets de Houston Kyle Wiltjer y el pítcher de los Astros de Houston Lance McCullers.