Y llegó 2017, el año que los Reales de Kansas City siempre han visto con recelo.

¿Por qué? Este es el año en el que debe cerrárseles la puerta para seguir como candidatos a un campeonato ante la inminente agencia libre de un cuarteto de peloteros que fueron fundamentales en el resurgimiento de la franquicia: el primera base Eric Hosmer, el jardinero Lorenzo Cain, el torpedero Alcides Escobar y el antesalista Mike Moustakas.

Hay cierta resignación sobre el futuro en Kansas City, el modesto club que con paciencia formó un grupo de jugadores que en 2015 le llevó a la conquista de la Serie Mundial.

"Vamos a tratar de firmar a la mayor cantidad de nuestro núcleo joven con contratos a largo plazo. No podremos firmarlos a todos", afirmó el gerente general Dayton Moore. "Mi deber es encontrar una solución para esto. Pero siempre he sido claro desde mi primer día en este trabajo: siempre hemos tratado de poner el mejor equipo posible en el terreno todas las noches".

Durante el invierno, los Reales empezaron a tomar precauciones.

La primera gran maniobra fue el traspaso del estelar cerrador Wade Davis a los Cachorros por el jardinero cubano Jorge Soler. A Davis le tocaba ser agente libre el año entrante, así que pudieron responder a una importante necesidad como lo era añadir un bate de poder. Más importante, Soler está bajo contrato de 2020.

También enviaron al veloz jardinero Jarrod Dyson a los Marineros por el pitcher Nathan Karns. Dyson también será agente libre el año próximo y los Reales, apremiados por reforzar su pitcheo, sumaron a otra pieza que estará bajo control hasta 2020.

Quizás la contratación más notable fue atar al abridor zurdo Danny Duffy con una contrato de 65 millones de dólares por cinco años, asegurando que siga en el club hasta 2021. Duffy podía declararse agente libre este año.

También se movieron en la agencia libra al incorporar al bateador designado Brandon Moss (12 millones por dos años) y al abridor derecho Jason Hammel (16 millones y dos años).