LeBron James caminó lentamente por un pasillo del Quicken Loans arena después del 7mo juego, acompañado de su escuadrón usual compuesto por miembros de seguridad, algunos socios comerciales y su publicista.

Cada paso parecía un desafío. La mirada cansada. Dolores de la cabeza a los pies. Quería recostarse.

James llegó a la segunda ronda de los playoffs de la NBA — casi arrastrándose a gatas.

“Creo que no se le aprecia lo suficiente por toda la energía que pone en todo lo que hace en un solo partido”, dijo el alero de los Cavaliers, Kyle Korver, sobre James. “Es simplemente increíble”.

Llevado a los límites físicos por los Pacers de Indiana, y prácticamente sin recibir ayuda de sus compañeros de Cleveland hasta que realmente importó el domingo con un triunfo 105-101, James cargó a los Cavaliers hasta la siguiente ronda, en donde se medirán a los Raptors de Toronto por tercer año consecutivo.

Si la serie contra Indiana fue algún indicio, es posible que James deba hacerlo nuevamente.

James anotó 45 puntos — su tercer juego de la serie con al menos 40 — y añadió nueve rebotes y siete asistencias en 43 agotadores minutos para que los Cavaliers eliminaran a los Pacers, un equipo al que barrieron en la primera ronda hace un año. James, de 33 años, mejoró su marca a 13-0 en la primera ronda, y hubiera jugado los 48 minutos de no haber sido por los calambres que sufrió en el tercer cuarto, que lo obligaron a ir al camerino para recibir hidratación.

Pero durante su ausencia al comenzar el cuarto periodo, sucedió lo inesperado. Los Cavaliers no colapsaron, y tal vez demostraron porque serán un equipo completamente distinto una vez que enfrenten a los Raptors.

Mientras James descansaba, Cleveland montó un ataque de 10-2. Kevin Love, quien podría sufrir pesadillas con algunos jugadores de los Pacers, encestó un triple, y George Hill, en su reaparición tras una ausencia de tres partidos por espasmos en la espalda, atacó el aro. Una vez que James volvió, los Cavaliers aumentaron su ventaja a 10 y tuvieron que soportar un solo embate antes de sentenciar a los Pacers.

Para el coach de los Cavs, Tyronn Lue, fue crucial ese lapso de 3:35. No solo los Cavaliers sobrevivieron sin James, sino que prosperaron y pudieron haber ganado algo de confianza.