La desesperanza cunde en Argentina sin respuestas

Parecía un ejército vencido que se entrega al enemigo, humillado. Rostros adustos que evitan mirar a la cara y desfilan detrás de su líder hacia un destino incierto.La selección argentina que...

Parecía un ejército vencido que se entrega al enemigo, humillado. Rostros adustos que evitan mirar a la cara y desfilan detrás de su líder hacia un destino incierto.

La selección argentina que, encabezada por Lionel Messi, abandonó el estadio después de la derrota 3-0 ante Croacia en la Copa Mundial era la imagen de la derrota.

Todavía conserva posibilidades matemáticas de clasificarse a pesar de haber sumado un solo punto en dos encuentros, pero daba toda a sensación de que los argentinos se sienten afuera. Dan la impresión de que no tienen armas para dar pelea en Rusia.

El propio técnico Jorge Sampaoli hablaba como si se hubiese cerrado un ciclo.

Dejó en claro que su proyecto “no prosperó”. Planteó distintas estrategias e hizo cambios en la alineación, y nada salió bien. El revés ante Croacia vino después de un empate 1-1 frente a Islandia, nación de 350.000 habitantes que juega su primer Mundial.

“No hay nada que decir. El resultado lo dice todo”, expresó Javier Mascherano. “Solo nos queda tragar el veneno y ver qué pasa” con los otros partidos del Grupo D.

Las críticas en Argentina son despiadadas.

Los principales blancos son Sampaoli y el arquero Wilfredo Caballero, cuyo error infantil propició el primer gol croata e hizo que el equipo se desmoronase.

Y no faltan quienes le apuntan a Messi, achacándole falta de liderazgo.

Por razones difíciles de entender, los argentinos le exigían el título mundial a un equipo que anduvo a los tumbos en las eliminatorias y que dos meses antes del torneo fue vapuleado 6-1 por España en un partido de preparación. Por el que desfilaron tres técnicos después del último Mundial, ninguno de los cuales logró armar un equipo que generase respeto.

Quienes le daban posibilidades a Argentina lo hacían tomando en cuenta su historia, no su presente. Y el hecho de que tiene a Messi en sus filas.

El presente argentino indica que el equipo sufrió en todos sus partidos de las eliminatorias y se clasificó en la última fecha. Que Messi no tiene con quien jugar, ya que el mediocampo es el sector más débil y genera poco fútbol. Que el equipo carece de identidad y no asusta a nadie.

En el plantel, por otro lado, no parece haber buen ambiente, sobre todo hacia el técnico, al punto de que Sergio Agüero respondió en tono desafiante que Sampaoli “diga lo que quiera” cuando le comentaron las declaraciones que había hecho el estratega después de la derrota ante Croacia.

Los abucheos del público argentino a Sampaoli y Caballero después del primer gol tampoco ayudaron y no hacen sino acentuar la crisis.

“El sentimiento es de mucho dolor por no haber estado a la altura de lo que quería el pueblo argentino”, declaró Sampaoli. “Quiero pedir disculpas a toda la gente que vino a vernos. Me creo responsable de eso. Tenía tanta ilusión como ellos y hoy estoy muy dolido. Lo intenté hacer lo mejor posible hasta ahora y no he encontrado la opción de darles lo que ellos quieren”.