Como jugador de ligas profesionales de vóleibol de Europa, cosechó decenas de trofeos.

Pero Tiffany Abreu dice que pocas sensaciones se comparan con la de haber sido elegida la jugadora más valiosa del partido en su debut del martes con un equipo provincial en Brasil, en un estadio semivacío con goteras en el techo.

“Fui dos veces el jugador más valioso en ligas de hombres. Pero esto es algo especial para mí”, declaró Abreu, antes conocido como Rodrigo, a The Associated Press en una entrevista después del encuentro. “Hasta hace poco no sabía si iba a volver a jugar al vóleibol de nuevo”.

Abreu, de 33 años, es la primera deportista transgénero de la Superliga, el máximo torneo del vóleibol femenino brasileño. Su presencia está llamada a causar revuelo en Brasil, una nación en la que todavía hay manifestaciones de violencia contra homosexuales y transgéneros.

Su desempeño en su debut fue notable. Aportó 25 puntos y fue vital en la victoria 3-1 de Volei Bauru sobre Pinheiros.

Abreu jugó en ligas masculinas de Brasil, Portugal, Francia, Indonesia, España, Francia, Holanda y Bélgica. Hasta que en el 2012 decidió dejar de jugar porque quería ser mujer.

Se sometió en Italia a un tratamiento hormonal para controlar los niveles de testosterona de su sangre, se hizo una operación de cambio de sexo y se cambió el nombre en todos sus documentos. Fue entonces que se le dijo que podría volver a jugar, como mujer.

“Di todos los pasos necesarios cuando mi agente me dijo que podría jugar en la liga femenina. Conoce las reglas y dice que otras deportistas transexuales juegan en ligas menores. Entonces decidí volver a jugar”, manifestó. “Estoy respetando las reglas”.

Luego de completar su proceso de transición, Abreu fue autorizada por la Federación Internacional de Vóleibol a jugar con las mujeres en el 2017.

En enero del 2016 el Comité Olímpico Internacional decidió que “se debe permitir a los deportistas transgénero competir en los juegos olímpicos y en otras competencias internacionales sin someterse a operaciones de cambio de sexo”.

“Es necesario garantizar dentro de lo posible que a los deportistas no se les niega la oportunidad de participar en competencias deportivas”, sostuvo el organismo.

Este año Abreu había jugado en un equipo de la segunda división italiana. Dijo que allí recibió muestras de apoyo pero también muchas críticas, de aficionados e incluso de compañeras. Decidió entonces volver a Brasil para estar más cerca de su familia, que vive en el estado rural de Goias, en el centro de Brasil.

“A veces mi madre me llama Rodrigo”, comentó Abreu en una entrevista televisiva. “Nunca tuve que decirle nada, solo le dije que estaba iniciando mi transición. Ella me quiere igual que siempre”.

Abreu nunca conoció a su padre.

La jugadora se preparó varios meses en el estadio de Baru, 340 kilómetros (casi 200 millas) al noroeste de Sao Paulo. Este mes firmó un contrato con Volei Bauru, que terminó la primera mitad de la temporada en el noveno puesto entre 12 equipos. Los ocho primero avanzan a la siguiente fase.

Abreu dice que espera que el veterano técnico de la selección nacional, Jose Roberto Guimaraes, la lleve a los Juegos Olímpicos de Tokio. “Sé que nos está evaluando a todas. Quiero estar preparada si se presenta esa oportunidad”, manifestó.

Guimaraes declaró al diario Estado de Sao Paulo que no ve por qué Abreu no podría estar en el esquipo, si se gana la convocatoria.

“Tiffany está habilitada para jugar en la Superliga, no tendría problemas para convocarla”, expresó el técnico, tricampeón olímpico.

Es posible que una eventual convocatoria sea resistida por aficionados y jugadores. La ex medallista olímpica Ana Paula opina que Abreu no debería jugar con las mujeres.

“No es por prejuicios, es por la fisiología”, declaró en sus cuentas de redes sociales. “La mayoría de las jugadoras creen que no es justo que los transexuales juegue contra mujeres. El cuerpo de Abreu se nutrió de testosterona toda su vida”.

El técnico de Bauru Volei cree que Abreu es una mujer valiente, que no tiene ninguna ventaja especial.

“La conocí hace mucho, cuando jugaba con los hombres”, dijo Fernando Bonatto. “Era mucho más fuerte por entonces. Ha perdido mucha potencia por su transición”.

La aficionada Mariana Florenzani, de 24 años, opina que Abreu merece jugar entre las mujeres.

“Es más fuerte que sus rivales”, expresó. “Pero ha perdido mucha movilidad. No es rápida y eso equilibra las cosas”.

“No podemos combatir la intolerancia siendo intolerantes”, acotó.

Abreu dice que ignora las críticas y promete esforzarse para mejorar como jugadora.

“A los demás deportistas transgéneros les cuento que tienen que trabajar fuerte porque, si la armonización es la correcta, las reglas están de su lado”, declaró. “Y también tienen derecho a ser felices”.