A una pregunta de por qué acordó un contrato de un año con Milwaukee en lugar de aceptar una de las ofertas de varios años presentadas por otros equipos, Yasmani Grandal dio dos razones simples: la oportunidad de ganar y su familia.

El receptor cubano vive en Peoria, Arizona, no lejos de los campos de entrenamiento de los Cerveceros.

"Mi esposa me dijo: ‘tú tienes los entrenamientos de primavera y puedes estar más tiempo con los niños’”, dijo Grandal el martes, un día después de anunciarse su contrato de 18,5 millones de dólares. “Yo tengo un bebé de 14 meses que anda corriendo como loco por toda la casa”.

El contrato de Grandal incluye un salario de 16 millones de dólares este año y una opción mutua por 16 millones para el 2020, con 2,25 millones por rescisión de contrato el 31 de diciembre. Grandal tiene hasta el tercer día después de la Serie Mundial para decidir sobre la opción y los Cerveceros tienen hasta el quinto.

Pasó las últimas cuatro campañas con los Dodgers de Los Ángeles, que ganaron los dos últimos títulos de la Liga Nacional, pero perdieron ambas veces en la Serie Mundial. Los Cerveceros forzaron a los Dodgers a pelear hasta el séptimo juego de la serie de campeonato el año pasado.

El gerente general de los Cerveceros David Stearns estaba satisfecho con arrancar los entrenamientos de primavera con el dúo de Manny Piña y Erik Kratz en la receptoría, además del prospecto Jacob Nottingham. Pero entonces apareció la oportunidad de adquirir al ambidiestro Grandal por un año.

"Nos aporta fuerza a la ofensiva _una fuerza poderosa _ en medio de nuestra alineación y es uno de los mejores receptores en el béisbol”, dijo Stern. “Maneja el cuerpo de lanzadores extremamente bien”.

Grandal, de 30 años, bateó .242, con 24 jonrones, el año pasado. Veintún de esos jonrones fueron a la zurda.