Fútbol cerca de sitios arqueológicos, escena común en Perú

Valeriano Amaru juega al fútbol hace tres décadas junto a uno de los más de 400 sitios arqueológicos prehispánicos dispersos en la desértica capital de Perú, país que este mes volvió a la Copa del...

Valeriano Amaru juega al fútbol hace tres décadas junto a uno de los más de 400 sitios arqueológicos prehispánicos dispersos en la desértica capital de Perú, país que este mes volvió a la Copa del Mundo tras 36 años de ausencia.

“Aquí hacemos deporte desde 1989; un montón han jugado aquí”, dijo Amaru, de 60 años, al hablar con The Associated Press una tarde de invierno junto a tres campos de fútbol dentro de una extensa construcción inca de paredes de adobe llamada “Huaquerones” donde varios niños practicaban tiros a un viejo arco de metal en medio de la reciente fiebre del fútbol que invade Perú.

La Blanquirroja se clasificó a Rusia 2018 luego que los jugadores, provenientes en su mayoría de los barrios populares de Lima, recuperaron la identidad de su fútbol colectivo bajo la dirección del técnico argentino Ricardo Gareca, quien afinó la disciplina de sus integrantes y enfatizó la nutrición e intensidad de los ejercicios musculares, lo que ha disparado la popularidad del plantel entre los peruanos.

“Los chicos se ilusionan y también quisieran ser como los jugadores de la selección nacional, pero no hay lozas (canchas) deportivas”, añadió Amaru mientras miraba el sitio arqueológico que era un cementerio inca y en los 80 albergó a una base militar que buscaba el control territorial del este limeño en su enfrentamiento contra el grupo terrorista Sendero Luminoso, que dejó miles de muertos en el país.

Lima es la capital con mayor cantidad de sitios arqueológicos prehispánicos en América y estos lugares son llamados “huacas”, un vocablo en lengua quechua que significa oráculo o lugar sagrado.

Los expertos afirman que las barriadas se expandieron de forma desordenada en el último medio siglo mientras la población de Lima se quintuplicaba hasta superar los nueve millones. En muchos casos estos asentamientos ocuparon terrenos agrícolas donde también se encuentran las zonas arqueológicas.

“Debido al crecimiento rápido y masivo no se ha planificado espacios públicos en muchas partes de Lima, y este patrón es magnificado en los distritos periféricos. Entonces, en la ciudad se ha generado una escasez de espacios disponibles para el deporte y las reuniones comunales”, explicó Christopher Parisano, antropólogo estadounidense de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, que estudia estos lugares prehispánicos como parte de su tesis doctoral. “Las huacas son en muchos casos los únicos lugares para la recreación, o simplemente para compartir un espacio que no sea la casa”.

Los campos de fútbol de “Huaquerones” parecen ser la respuesta a los casi inexistentes espacios verdes en las más de 4.400 barriadas que contrastan con las amplias zonas destinadas a la recreación en las áreas ricas de Lima, donde con facilidad se superan los nueve metros cuadrados mínimos por persona que recomienda la Organización Mundial de la Salud. En promedio, quienes viven en Lima no tienen ni siquiera la tercera parte de lo que sugiere ese organismo.

Las huacas, como testigos de la formación de la identidad peruana a través de los siglos, están en todas partes: al lado del estadio de fútbol más grande del país, en los linderos de la Villa Deportiva Nacional donde entrenaba la selección, junto a los campus de las universidades y cerca de algunas vías importantes.

Pese a que no está permitido jugar fútbol junto a las huacas, la norma es flexible porque se organizan encuentros deportivos que muchas veces coinciden con las festividades de un santo patrón o con la fecha de aniversario de la fundación de la barriada. En otros sitios arqueológicos como “Mateo Salado”, más de 17 equipos jugaban un torneo algunos años antes de que la recuperación estatal del sitio arqueológico extinguiera los cotejos deportivos.

En las barriadas, los obreros, transportistas, estudiantes, pequeños empresarios y desocupados juegan en estos días con más entusiasmo, sobre todo los fines de semana.

“Ojalá no nos quiten estos campos; quién sabe si aquí está la próxima estrella de la selección”, dijo Amaru.

Por lo pronto, Perú tuvo un mal debut en el Mundial, al caer por 1-0 ante Dinamarca. Este jueves se mide a Francia.