Francesco Molinari no recibió los vítores más ruidosos por desplegar el mejor golf en el Abierto Británico.

Había pasado inadvertido casi todo al tiempo al jugar junto a Tiger Woods, quien desató el pandemonio en Carnoustie al apoderarse del liderato de un grande por primera vez en nueve años.

Molinari se conformó con el aplauso más significativo. El último.

Inmutable en medio del apoyo del público hacia Woods y otro extraño cierre en Carnoustie, Molinari se proclamó campeón del Abierto Británico y convertirse en el primer italiano en llevarse el título de un major en la historia.

Woods generó la euforia con su última ronda, pero el estadounidense perdió toda posibilidad con un mal hoyo. El defensor del título Jordan Spieth fracasó al no poder apuntarse un solo birdie.

En cierto punto, siete jugadores llegaron a compartir la punta, y seis de ellos seguían empatados durante los últimos nueve hoyos.

Pese a todo, Molinari nunca flaqueó.

El italiano de 35 años terminó con una tarjeta libre de bogeys de 69 golpes, dos bajo par, y aseguró el título con una osada serie en el hoyo 18 que pudo terminar en un profundo bunker, pero que incluyó un tiro de 1,5 metros (cinco pies) y un birdie que le dio una ventaja que nadie en los últimos dos grupos fue capaz de superar.

"Siendo honesto, aún no lo puedo creer", dijo Molinari. "Lograr un fin de semana libre de bogeys es algo impensable. Jugar con Tiger fue otro desafío. Pero esta mañana me sentí muy bien. Me sentí listo para el reto".

Molinari terminó el torneo con tarjeta de 276, ocho bajo par, el marcador más bajo en ocho Abiertos que se juegan en Carnoustie _el campo donde Jean Van de Velde perdió el Abierto Británico con un triple bogey en el último hoyo en 1999, en el que Padraig Harrington mandó la pelota en dos ocasiones al fondo del infame arroyo Barry Burn en el último hoyo para terminar con un doble bogey y aun así ganar.

Momentos antes, Woods tenía razones para creer que sería capaz de coronar una memorable remontada.

Woods mantuvo una ventaja de un golpe hasta que cometió un doble bogey en el hoyo 11 y un bogey en el siguiente. Él y Molinari estuvieron juntos hace tres semanas cuando el estadounidense entregó al italiano el trofeo en su torneo Quicken Loans National.

"Francesco lució realmente firme hoy", dijo Woods. "Movió la pelota en todos los greens, y fue muy agradable ver eso".

Con ráfagas de 32,2 kph (20 mph), las más fuertes de toda la semana, Molinari fue el único jugador de los últimos cuatro grupos en superar el par.

La victoria llega en el mejor momento de Molinari. Sexto en el ranking mundial, la más alta posición de su carrera, el italiano ha ganado tres veces y ha sido subcampeón en dos ocasiones durante el último par de meses.

Woods cerró con una anotación de 71 golpes para empatar en el sexto sitio, tres tiros detrás. Fue la primera vez desde 2007 que llega a la última ronda en desventaja, se va al frente y termina perdiendo.

Por su parte, Spieth fue de una ronda sin bogeys que el sábado lo llevó a compartir la cima a una ronda del domingo sin birdies que culminó en una tarjeta de 76 golpes, su anotación más alta en un domingo en un major.