Roger Federer siempre estuvo convencido que podía conquistar más títulos de Grand Slam.

Lo que no se imaginó fue que ocurriera de esta forma, en su primer torneo tras seis meses de inactividad por una lesión. Y venciendo a su gran rival, Rafael Nadal.

"Eso lo dije antes de la final: ganarle a Rafa, sería súper especial y muy dulce, puesto que había pasado mucho tiempo desde la última vez que le gané en una final de Grand Slam", señaló Federer tras derrotar al español por 6-4, 3-6, 6-1, 3-6, 6-3 en el duelo por el título del Abierto de Australia.

Una década, para ser exactos. La última victoria del astro suizo ante Nadal en la final de un grande fue en Wimbledon 2007. Nadal le había derrotado en cuatro finales seguidas en las grandes citas desde entonces.

Tanto Federer como Nadal no tenían previsto medirse en la última instancia el primer Grand Slam de la temporada. Ambos venían de largos periodos de inactividad por culpa de lesiones.

A lo largo de su carrera, Federer rara vez pasó tiempo significativo en el dique seco debido a una lesión. Después de todo, este es un tenista que disputó una cifra récord de 65 torneos de Grand Slam — una racha que fue interrumpida cuando se dio de baja del Abierto de Francia el año pasado por una lesión en la espalda.

En años recientes, sin embargo, reconoce haberse cometido errores al anotarse en torneos cuando arrastraba molestias físicas, en lugar de tomarse un respiro para recuperarse.

Todo fue distinto en 2016, año en el que por primera vez se alejó de las canchas por un buen rato. Y tras esos seis meses que dedicó para rehabilitar por completar su rodilla izquierda, ha vuelto más fuerte que nunca.

"Algo que me recién me di cuenta es cuando no te sientes bien, se te acumulan los problemas, y no eres capaz de vencer a jugadores del Top 10", dijo Federer tras vencer a Stan Wawrinka en las semifinales.

"Ahí fue que los dos, Rafa y yo, llegamos a la siguiente conclusión: 'Basta ya con esto. Hay que estar a un 100%, disfrutar del tenis nuevamente, disfrutar los entrenamientos", añadió.

Ahora que ha levantado su primer trofeo de campeón en un Slam en cinco años, no hay duda que Federer disfruta jugar tenis. Hay Federer para rato.

¿Qué más dejó el Abierto de Australia?

EL PRÓXIMO OBJETIVO DE SERENA?: "Demasiado tiempo". Esa fue la valoración de Serena Williams sobre la espera que tuvo para ganar su 23er grande, con el que dejó atrás a Steffi Graf en la lista histórico. Prefiere celebrar su victoria y no ponerse a pensar en el futuro. Pero tiene al alcance el número 24 para igualar a Margaret Court, dueña del récord de más títulos. La estadounidense no quiere hablar de año. ¿Completar un Grand Slam en el mismo año? "Tampoco pienso en eso, voy uno a la vez".

LOS TREINTAÑEROS: Serena ratificó que se puede seguir ganando grandes a los 35 años. Y la verdad es que los treintañeros fueron la sensación del torneo. Venus Williams (36) y Mirjana Lucic-Baroni (34) avanzaron a las semifinales junto a Serena. Se convirtieron en las tres mujeres de mayor edad que lograron acceder a la penúltima ronda en Melbourne en la era abierta. La vieja guardia también se destacó en el cuadro masculino, donde los treintañeros Federer, Nadal y Wawrinka alcanzaron las semis.

EL MAL MOMENTO DE DJOKOVIC: Novak Djokovic no ha sido el mismo desde que conquistó el Abierto de Francia el año. No se sabe con certeza qué es lo que lo afecta. El campeón de seis grandes lució abstraído en su derrota ante el uzbeco Denis Istomin en la segunda ronda. No caía tan temprano en un grande desde 2008. El serbio no dio pistas tras su eliminación. Cuando la preguntaron qué podía llevarse tras su derrota, respondió así: "Debo hacer las maletas e irme a casa".