Debido a problemas técnicos, una implosión parcial del Silverdome no logró derribar el domingo la sección superior de la ex casa de los Lions de Detroit al inicio de las tareas de demolición del estadio.

La compañía de demoliciones Adamo indicó que las detonaciones en Pontiac, Michigan, debilitaron la estructura del Silverdome y aún existen posibilidades de que se venga abajo, si bien se desconoce cuándo podría suceder.

Rick Cuppetilli, vicepresidente ejecutivo de Adamo, dijo al periódico Detroit Free Press que 10% de la carga explosiva no detonó por cuestiones de alambrado que su equipo investiga.

A menos que la gravedad cause que el edificio caiga por su cuenta, los excavadores empezarán las labores de derribe de la estructura esta semana, explicó.

Para miles de personas que acudieron a presenciar la histórica demolición en una fría mañana de domingo, la falla fue amarga.

Jessica Landino realizó un viaje 80 kilómetros (50 millas) desde Algonac, Michigan, en compañía de sus hijos de 11 y siete años, deteniéndose en el camino en Rochester para recoger a su madre.

"Me siento un poco decepcionada", afirmó Landino al diario Detroit News.

Los Lions jugaron en este suburbio de Detroit de 1975 a 2001. El Silverdome también fue hogar de los Pistons de Detroit de la NBA.