El partido por el campeonato de la NFC es un duelo bastante desigual. Aunque no sobre el terreno.

Los Falcons de Atlanta están jugando al nivel excelso que han tenido durante toda la temporada. Los Packers de Green Bay también. Se espera un duelo de muchos puntos cuando se enfrenten el domingo en el último partido del Georgia Dome, con un boleto al Super Bowl de por medio.

Pero cuando se habla sobre la tradición e historia de ambos equipos, los Packers tienen una enorme ventaja.

En realidad, se trata de una paliza.

Green Bay cuenta con su histórico estadio Lambeau Field. Trece campeonatos de la NFL. Cuatro títulos del Super Bowl. Los famosos colores verde y dorado, el imponente clima gélido de Wisconsin.

¿Qué hay de los Falcons?

En 51 temporadas, han disputado sólo un Super Bowl y nunca ganaron el título. Durante la mayor parte de su existencia, los Falcons han tenido dueños ineptos, han seleccionado mal en el draft y han realizado transacciones terribles, como canjear a un prometedor quarterback a principios de la década de los 90.

Ese sería Brett Favre, quien tuvo una carrera bastante buena con los Packers.

El sucesor de Favre en Green Bay está consciente de la importancia de jugar en un equipo con semejante historia.

"No hay ningún otro escenario como este en nuestro deporte", dijo el quarterback Aaron Rodgers, quien ha capitaneado a los Packers (12-6) a conseguir ocho victorias consecutivas. "Siendo fanático de la historia del fútbol americano, y como alguien que ama este deporte desde niño, uno se da cuenta lo especial que es formar parte de este equipo. Se trata de un equipo que existe desde 1919, y que seguirá existiendo mucho tiempo después que uno se vaya".

Los Falcons (12-5) no cuentan con esa tradición.

Pero sí tienen la ofensiva más potente de la liga, encabezada por el quarterback Matt Ryan, un candidato al premio al Jugador Más Valioso. Además, cuentan con la ventaja de la cancha local, un factor que les ayudó la semana previa.

El Georgia Dome, que será demolido después de esta campaña para ser reemplazado por el Estadio Mercedes-Benz que costará 1.500 millones de dólares, fue una caldera en la victoria sobre los Seahawks de Seattle por la ronda divisional de los playoffs. El espectacular triunfo de Green Bay sobre los Cowboys de Dallas aseguró que el estadio con capacidad para 70.000 espectadores tenga un último partido.

Y los Falcons esperan que sea una despedida triunfal, sin pensar en los fracasos del pasado.

"Los jugadores de 1999 no están aquí", dijo el defensive end Dwight Freeney, recordando el único equipo de Atlanta que disputó un Super Bowl en la temporada 1998-99. "Los jugadores de Green Bay en 1995 tampoco están aquí".

En cambio, estarán algunas de las grandes estrellas del deporte, como Ryan y su wide receiver Julio Jones, quien se vio limitado en las prácticas esta semana por una lesión de un dedo del pie izquierdo.

Jones tuvo 83 recepciones para 1.409 yardas y seis touchdowns durante la temporada regular.

"No tengo problema, estaré listo", aseguró.

Rodgers probablemente no cuente con su receptor favorito, Jordy Nelson, quien volvió a las prácticas esta semana, pero todavía se recupera de la fractura de costillas que lo marginó del encuentro ante Dallas.

Ryan y Rodgers son los dos favoritos para disputarse el premio al Jugador Más Valioso. Ryan tuvo la mejor temporada de su carrera, al completar casi el 70% de sus pases para 4.944 yardas y 38 touchdowns, con apenas siete intercepciones. Rodgers lanzó 40 pases de touchdown, la máxima cifra en la NFL esta temporada, y superó las 300 yardas en sus dos primeros partidos de playoffs.