Entre la resignación y el enfado, la reacción de Félix Hernández al más reciente capítulo de su progresiva pérdida de jerarquía con los Marineros de Seattle dejó claro una situación incómoda.

Los Marineros tomaron la decisión de quitarle la asignación de abrir el primer juego de la temporada, una que había tenido durante diez años seguidos. Era la racha activa en las mayores. En su condición de quinto en la rotación de Seattle, su primera salida de la campaña tendrá que esperar hasta el séptimo partido del equipo, una visita a los Angelinos de Los Ángeles.

“Sabía que iba a pasar”, señaló lacónicamente el derecho venezolano.

Según los Marineros, el plan es que Hernández tenga más tiempo para prepararse. Pero el “Rey Félix” no pareció tomárselo a gusto: “Sin comentarios”, replicó.

El declive de Hernández sigue su curso, acentuándose las últimas dos temporadas.

Prodigio a los 19 años de edad, la velocidad de su recta empezó a mermar al pasar de los 25 y esencialmente ha sido un pitcher infectivo desde que cumplió los 30. Su efectividad se disparó a 5.55 en 29 salidas la pasada temporada, el peor registro de su carrera, con el golpe de haber sido sacado de la rotación por primera vez.

Cerca de cumplir los 33 años, Hernández entra a la última campaña de su contrato de 175 millones de dólares por siete años.

Hernández no está feliz con sus actuales circunstancias, pero poco puedo hacer.

La incógnita a despejar en los próximos meses es si logra rendir lo aceptable para captar el interés de otro equipo en la fecha límite de canjes — tal vez la mejor alternativa para ser parte de una postemporada por primera vez — o para la agencia libre.

No hay que hacerse ilusiones con los Marineros, sumidos en la sequía de playoffs más prolongada de las cuatro ligas profesionales más importantes de Norteamérica: van para 18 años desde que se clasificaron a la postemporada de 2001.

Estuvieron cerca de hacerlo en 2018, una campaña que arrancó promisoriamente al ganar 55 de sus primeros 86 juegos. Su total de 89 triunfos fue insuficiente, y el gerente general Jerry Dipoto procedió a desmantelar un roster que tenía la segunda edad promedio de los 30 equipos, 29,9 años.

Concretaron nueves canjes durante el viernes para reducir gasto, pero desprendiéndose de su jugador más completo (Robinson Canó), su mejor abridor (James Paxton), un torpedero con cartel de All-Star (Jean Segura) y un cerrador que encabezó las mayores con 57 rescates (Edwin Díaz). También dejaron partir a Nelson Cruz, cuyos 203 jonrones en las últimas cinco campañas representan la máxima cantidad en el béisbol.

El giro en la estrategia recibió diversos nombres, como “un paso atrás” o “reajuste”. El plan es darle otra fisonomía al equipo, con jugadores más jóvenes, y volver a ser aspirantes serie a los playoffs para 2021.

“Ese es un objetivo más realista ahora de lo que fue en el pasado”, dijo Dipoto.

Otros aspectos que hay que saber de los Marineros:

ROTACIÓN: Con Hernández descartado, el zurdo Marco Gonzales será el abridor del primer juego — que este año toca con una función en Seattle. Mike Leake, Wade LeBlanc y el recién llegado Yusei Kikuchi completan la rotación. Tendrán qu monitorear la cuenta de innings de Kikuchi en su primera temporada.

POSIBLES CANJES: La presencia del designado Edwin Encarnación y del jardinero/primera base Jay Bruce mantiene la apariencia de una alineación que aún puede ser competitiva. Resta ver si completan el año con el equipo. No sorprendería que sean transferidos si tienen una buena primera mitad.

AUSENCIAS: El tercera base Kyle Seager se perderá el mes de abril tras una cirugía en la mano izquierda, la primera vez en su carrera que está en la lista de lesionados. Seager, con un salario de 19 millones, viene de la campaña de su carrera al batear para .221 en 2018.

PROSPECTOS: Hay más atención en las menores tras los canjes del invierno, con la llegada del jardinero Jared Kelenic, el pitcher Justus Sheffield y el torpedero J.P. Crawford.