Son las 4.10 de la madrugada en la ciudad más poblada de la Amazonia, y la delantera Suzy Carvalho se alista para el partido más importante de su carrera como futbolista aficionada.

Vestida con jeans, una camiseta y zapatillas, la mujer de 34 años y madre de dos hijos sale del cuarto que alquila su novioy, en medio de la noche, camina por la estrecha calle de la favela y luego sube por una empinada escalera para tomar un autobús. Mientras los vecinos regresan a sus casas tras una noche de fiesta, Carvalho piensa en la táctica para la final femenina del Peladao, uno de los mayores torneos de fútbol amateur del mundo.

Pero antes de saltar a la cancha para el partido el sábado por la tarde, Carvalho primero debe cumplir con su turno completo en una fábrica de cargadores y adaptadores, donde la mayoría de sus compañeras también trabajan.

Saldrán apenas 90 minutos antes del silbatazo inicial, entusiasmadas por la oportunidad de jugar frente miles de espectadores en el estadio de Manaos que albergó la Copa Mundial, la Arena da Amazonia.

"Esta vez no puedo andar perdiendo tiempo de un lado al otro en la cancha", dijo Carvalho mientras esperaba por el autobús rumbo a su trabajo. "Tengo que encarar. No hice eso el año pasado y perdimos el trofeo en los últimos segundos de la final. Lloré muchísimo. Eso no se puede repetir".

En portugués "pelada" significa "rapado". Es la palabra con la que los brasileños describen el fútbol amateur, el que se juega en canchas improvisadas en las canchas, campos, playas y las riberas de ríos. El Peladao más importante, que se disputa desde 1973, perdura por la pasión de entre 700 y 800 equipos.

Las finales de este años _ tres partidos para distintas categorías de varones y el partido femenino en el que Carvalho participó _ convocaron a unos 20.000 aficionados para una jornada que tuvo fútbol, belleza, platanitos fritos y jolgorio.

Muchos de los jugadores se presentaron con exuberantes peinados. Un chico de 13 años se tiñó el pelo completamente de blanco, varios emularon los diversos estilos que Neymar ha lucido en su carrera y otros exhibían frases como "Amo a Jesús". Pero los partidos se juegan a tope en los dos tiempos de 25 minutos.

Los festejos de los goles se asemejan a los de Cristiano Ronaldo, con algunos jugadores obesos dando saltos frente a los espectadores abriendo los brazos de par en par.

Para los jugadores, entrenadores y organizadores, en su mayoría de una ciudad de casi 2 millones de habitantes y muy apartada del resto de Brasil, el torneo es un asunto serio.

El sábado, en la final masculina, los reclamos al árbitro no faltaron, los entrenadores hacían ademanes de que el línea era un ladrón, los insultos homofóbicos fueron frecuentes y la policía antidisturbios intervino tres veces para evitar que los jueces no fueran agredidos.

Tras un empate 1-1 en el tiempo reglamentario, Alvorada venció a Betania por penales en la máxima final del Peladao para hombres de entre 16 y 38 años, la afición irrumpió en la cancha pero para celebrar arrojando platanitos y cerveza.

Carvalho vivió otro desenlace. Tras un mal primer tiempo entre su equipo Salcomp y Gremio, temió que regresaría a casa con otra medalla de plata.

Las de Salcomp lucían cansadas ante unas rivales que habían podido descansar previo al partido.

Pero el partido dio un giro favor de Salcomp.

“El Dios del fútbol intervino a nuestro favor”, dijo Carvalho.

Una de las jugadoras de Gremio fue expulsada por sacarse la camiseta antes de un cambio. La tarjeta roja le dio una importante ventaja a Salcomp. Y en los últimos segundos del partido, la delantera Carol anotó con un cabezazo para la victoria 1-0. Fue el segundo título para Salcompo, el primero fue en 2011.

“Todo el sacrificio que hacemos vale la pena. Ganamos el Peladao y puede irme a dormir tranquilo”, dijo Carvalho.

La mayoría de los jugadores en Peladao no sueñan en el fútbol profesional, aunque un puñado lograron hacerlo con clubes modestos en los estados del norte del país.

Las finales en la Arena da Amazonia tuvieron cierto aire de profesionalismo al considerar que el grueso de la competición se realizó en canchas enlodadas en Manaos.

Los jugadores de Alvorada compartirán un automóvil como premio. Aún no se ha decidido la marca y modelo, pero es el único premio en juego. La única recompensa para los demás es la pasión por el fútbol.

Las entradas son gratis. Las camisetas de los principales equipos llevan anuncios de negocios locales y sirven para que puedan subsistir.

"No son partidos bonitos”, dijo Caique Franklin, maestro de 36 años. "Pero aquí está el alma del Amazonas. Amamos nuestras comunidades y el Peladao es una gran expresión de ese cariño”.

Más de 30.000 jugadores se registraron para el Peladao desde junio, dijo Arnaldo Santos, el hombre de 80 años que lleva dos décadas como coordinador del torneo.

Un jugador de edad escolar solo podrá registrarse si presenta la documentación de que está matriculado en una escuela. El jugador que recibe una tarjeta amarilla o es expulsado durante un partido podrá actuar en el siguiente si aceptar entregar 30 balones de plástico a una organización de caridad.

Una regla esencial para los equipos del torneo masculino ha hecho famoso al Paladao en Brasil, país obsesionado con la belleza. Todos deben tener una candidata para La Reina del Peladao pero, si la mujer decide renunciar, el equipo queda fuera. Esa fue la suerte de más de 40 equipos.

La reina de este año fue escogido en diciembre en un programa de televisión, en la que las 12 finalistas dirimieron la corona en una votación abierta al navegar por los ríos del Amazonas.

Isabelle Nogueira, de 25 años, fue la ganadora tras recibir el respaldo del 54 por cientos de los espectadores del reality, recibiendo un premio de 8.000 dólares.

Rayssa Santos, estudiante universitaria de 21 años, quedó segunda con el título de “princesa”. Cree que el concurso de belleza ayuda a los pueblos de la cuenca del Amazonas sentirse orgullosos.

“Somos gente fuerte, somos bellos y merecemos que nos vean. Quiero que otras chicas se sientan orgullosas cuando me vean, una chica que salió de las favelas, de sangre negra e indígena, participando en el concurso de la Reina del Peladao”, dijo. “No pude ganarlo este año, pero seguiré intentándolo”.

Con su medalla de campeona, Carvalho celebró en el vestuario de la Arena da Amazonia.

Decidió que no iba a pasar la noche con su novio para festejar el título. Iba a tomar un autobús para una travesía de más de una hora a una de las regiones más distantes de la ciudad donde reside.

“Lo mejor de todo es que mañana es domingo”, dijo. “Y no trabajo los domingos”.