La posesión perdió el encanto y, más importante, su efectividad. ¿Es hora de seducirse por el fútbol directo?

En esta impredecible Copa Mundial, los cuatro semifinalistas — Bélgica, Francia, Croacia e Inglaterra — reflejan mejor que nadie un cambio de tendencia.

Todos acaparan o equilibran el control del balón frente a sus adversarios, pero el cuarteto rebosó en pegada, una virtud que faltó en la nutrida lista de favoritos que mirarán por televisión la acción de la última semana, los Brasil, Alemania, Argentina y España.

Ocho años después de que el “tiki-taka” español mareó a la oposición en Sudáfrica rumbo a la conquista de su primer título y a cuatro años de que Alemania comulgó con la misma táctica al consagrarse en Brasil, la tónica en Rusia han sido los goles fulminantes, elaborados en dos y tres toques.

Abundan los ejemplos de jugadas que tomaron un parpadeo.

El segundo tanto de Edinson Cavani en la victoria de Uruguay por 2-1 ante Portugal en octavos. La carrera centellante de Kylian Mbappé para desbordar a Marcos Rojo y poner en marcha lo que fue el triunfo de Francia 4-3 sobre Argentina en la misma instancia.

Pero ninguna simboliza mejor el patrón que el tercer tanto con el que Bélgica le dio la vuelta a un 2-0 adverso para superar Japón en octavos. En la agonía del partido, el arquero Thibaut Courtois apuró por el piso la entrega del balón hacia Kevin de Bruyne y éste cedió para el remate a gol de Nacer Chadli. Todo se finiquitó en dos pases.

Aturdido, el técnico de Japón Akira Nishino reconoció: “no me esperaba esa clase de súper contragolpe... en unos cuantos segundos”

Antes que su Uruguay sucumbiera ante Francia en cuartos, el técnico de la Celeste Oscar Washington Tabárez reflexionó sobre la capacidad de su equipo de generar ocasiones de gol con facilidad.

"Últimamente se hace una relación unívoca entre la posesión de la pelota y las chances de gol, pero no es tan así”, comentó el estratega de 71 años. “Eso lo aprendí en Italia, donde no sacralizan tanto la posesión... Aunque se tenga menos la pelota, a un rival que se viene arriba y deja espacios se lo puede lastimar de otra manera”.

Esto lo aprendió España, la selección modelo en la posesión, a la que le resultó inútil soltar más de mil pases ante Rusia.

"Cada Mundial marca una tendencia”, reconoció el técnico español Fernando Hierro tras la derrota por penales frente a los anfitriones. “De 2008 a 2012 fue el momento del juego de España. Nadie lo había hecho. Pero a partir de ahí, los equipos han cambiado de tendencia. Ahora ha vuelto la línea de cinco atrás con tres centrales, con balones directos, segundas jugadas y transiciones rápidas”.

Tampoco existe una garantía que este juego elimine la vulnerabilidad. Los cuatro semifinalistas han caminado por la cornisa estas últimas tres semanas, encajando goles de último minuto o debiendo remontar marcadores en contra.

El juego de posesión aún puede rendir dividendos, pero los ajustes se hacen obligatorios.

Pese a su eliminación, Hierro insistió en que España no renuncie a su mentalidad: “Ahora entendemos que nos digan que lo que hacemos ya no funciona, pero tenemos nuestra propia personalidad”, afirmó.

El domingo, la Real Federación Española de Fútbol y Hierro rompieron su relación laboral.

DICTADURA EUROPEA

Los cruces de semifinales en San Petersburgo el martes (Francia-Bélgica) y en Moscú (Croacia-Inglaterra) al día siguiente acentúan el predominio de las cinco grandes ligas de Europa. Ochenta y uno de los 92 jugadores en los planteles provienen de clubes en Inglaterra (40), España (12), Francia (12), Alemania (nueve) e Italia (ocho).

Inglaterra es la gran beneficiada. Es un auténtico equipo de casa, con 22 jugadores que militan en la Liga Premier y uno en la segunda división. Semana tras semana, se topan contra los mejores del mundo.

“No es un secreto que el motivo que los extranjeros llegan a la Premier es porque pagamos mejor que nadie”, apuntó el técnico de Inglaterra Gareth Southgate.

NUEVOS ASPIRANTES

Lionel Messi y Cristiano Ronaldo se despidieron en octavos. Neymar lo tenía todo servido para escalar del tercer puesto al primero en la jerarquía del mejor jugador del planeta, pero su Brasil se estrelló ante Bélgica en cuartos.

Ahora se abre la puerta para otros, como Mbappé. El extremo francés de 19 años fue comparado con Pelé tras desquiciar a Argentina. También está De Bruyne, la chispa de Bélgica. Actuaciones descollantes en los últimos asaltos del Mundial podrían catapultarlos a romper el duopolio Messi-Cristiano en la repartición del Balón de Oro o el “The Best” de la FIFA.

El Francia-Bélgica es el plato fuerte de las semifinales, o mejor dicho la final adelantada del certamen, enfrentando a los dos equipos más jóvenes que siguen en carrera.

Comandada por la exuberancia de su técnico español Roberto Martínez, la “generación dorada” del fútbol belga finalmente ha respondido a las expectativas. Su vecina Francia no se queda atrás con una oportunidad única para el grupo que incluye al delantero Antoine Griezmann, los centrales Raphael Varane y Samuel Umtiti, el volante Paul Pogba y el lateral derecho Benjamin Pavard.

Hasta ahora, el drama y las sorpresas han marcado este Mundial. Aún queda más.