El club Juventud de Pergamino, que participa de una de las ligas provinciales del fútbol argentino, perdió la categoría y su entrenador y dos futbolistas fueron castigados con suspensiones de dos a tres años debido a la salvaje golpiza que le propinaron a la terna arbitral durante un partido a fines de noviembre.

Un tribunal de disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) dispuso que el club ubicado en el norte de la provincia de Buenos Aires “deberá competir solamente en el ámbito de la Liga de Fútbol de Pergamino” durante la próxima temporada.

El árbitro Bruno Amiconi y sus asistentes Marcelo Acosta y Mauricio Luna fueron salvajemente agredidos por hinchas del club local que invadieron el campo de juego tras la expulsión de dos jugadores en el segundo tiempo de un partido contra Independiente de Chivilcoy el 29 de noviembre. De los incidentes también participaron jugadores y miembros del cuerpo técnico de Juventud de Pergamino.

En fotos difundidas por redes sociales, y publicadas por medios locales, aparece un árbitro sentado en un baño, con el piso ensangrentado, y la supuesta cabeza de otro árbitro con un enorme tajo.

En su informe, el árbitro denunció que el futbolista Walter Silva lo golpeó en el suelo, y que el jugador Bruno Senegalles agredió a su asistente Luna. Ambos futbolistas recibieron dos años de suspensión.

Amiconi denunció además que el preparador físico de Juventud, Leonardo Dinatale, amenazó a la terna arbitral en el vestuario durante el entretiempo y que luego de suspendido el partido le propinó al árbitro principal “un fuerte y desmedido golpe de puño en el rostro gritando ‘si no hacen que demos vuelta el partido, los vamos a matar a los tres’”.

Agregó que, en medio del tumulto que se generó, “me sostiene a fin de dejarme a la merced de quienes ingresaron al terreno de juego con palos, fierros y hasta una silla para golpearnos”.

De acuerdo con el informe arbitral, el técnico Adrián Antonetti golpeó a uno de los asistentes.

Antonetti y Dinatale no podrán ejercer su profesión durante tres años, según la resolución del tribunal.

Los implicados, que comparecieron ante el tribunal, negaron los hechos.

Las agresiones a los árbitros en ligas provinciales se han vuelto frecuentes en el último tiempo debido en parte a que en este tipo de encuentros no existe el despliegue de agentes de seguridad de otras categorías superiores. Además, muchas canchas ni siquiera tienen tribunas, lo cual facilita el ingreso de fanáticos al campo de juego para generar disturbios.

En su descargo, Juventud de Pergamino buscó desligarse de los hechos aduciendo que tomó todas las medidas de seguridad y prevención, pero que “la deficiente prestación del servicio de seguridad por parte de la policía ha sido un factor desencadenante de los disturbios”.

Al respecto, el tribunal de disciplina del Consejo Federal juzgó que “el organizador de un acto deportivo, no puede adoptar la cómoda actitud de descargar su responsabilidad en la administración pública”.