Ni un escándalo. Ni una crítica. Entrega y solidaridad totales. La versión 2018 de Luis Suárez ha sido un modelo de buena conducta en la Copa Mundial de Rusia, que refleja su crecimiento como persona y la serenidad que transmite el técnico de Uruguay Oscar Washington Tabárez, según afirma el artillero.

El mordiscón a Giorgio Chiellini que lo dejó afuera de la Copa Mundial del 2014 y la mano adentro del área contra Ghana en el 2010 son todos recuerdos lejanos. El comportamiento del “Pistolero” ha sido impecable en los cuatro primeros partidos y el drama que rodeó sus actuaciones en sus dos primeros mundiales ha dado paso a un compromiso total con la causa de Uruguay y una actitud generosa hacia sus compañeros.

“Uno madura, aprende y vive el presente”, declaró Suárez en la concentración uruguaya de Nizhny Nóvgorod.

En esa maduración, a serenidad que transmite el “Maestro” Tabárez ha tenido un papel fundamental.

“Es uno de los mejores técnicos del mundo por su personalidad, por cómo ayuda a los jugadores”, dijo Suárez. “A mí personalmente me ayudó mucho. Siempre antes de cada partido me habla de lo que me pasa por la cabeza. Para mí esa charla es importante”.

Lo mismo que el espíritu de grupo que se ha creado en la selección y que los uruguayos creen puede ser vital para contener el talento individual de Francia, su rival del viernes en los cuartos de final de Rusia 2018.

“Estamos en un proceso de muchos años. Cambian las generaciones”, comentó el máximo goleador en la historia de la selección uruguaya, con 53 tantos en 102 partidos. “Cuando llegué miraba a Diego (Lugano), al “Loco” (Sebastián Ábreu), a Andrés (Scotti), a Pablo García... jugadores que uno miraba y aprendía de lo profesionales que eran. Se fueron yendo. Ahora quedamos algunos y los jóvenes nos miran a nosotros. Pero nadie se cree mejor que los demás. Eso crea un buen grupo”.

“La tranquilidad que da el Maestro también ayuda”, agregó. “Lucas (Torreira) entró un partido y es como si estuviese desde hace tiempo”.

Los que más tiempo llevan en el equipo, dijo, también sienten nervios. “Pero tenés que ser uno de los que más tranquilos tienen que estar porque sos de los más veteranos y tenés que ser un ejemplo para los jóvenes. Uno ha aprendido a manejar estas situaciones”.

Suárez afirmó que se siente “orgulloso” de que Uruguay, otrora asociado con la garra y el juego violento, sea el equipo más limpio del torneo, con una sola amonestación en cuatro partidos. “Somos un equipo fuerte, agresivo, hacemos faltas para cortar el juego o evitar una contra, pero sin ninguna mala intención hacia el rival”, afirmó.

El delantero de Barcelona ha marcado dos goles, comparado con los tres de Edinson Cavani. Y uno de los aspectos más llamativos de su juego es la forma en que trató de ayudar a su compañero de ataque, que no encontraba la red. Más de una vez pudo haber pateado al arco y prefirió pasarle el balón a Cavani, que marcó los dos goles en la victoria 2-1 sobre Portugal en los octavos de final. Uno fue por un pase suyo.

“Todos sabemos lo que significa Edi para mí y para el equipo. Es esencial por la clase de jugador que es, por lo que ha demostrado todos los partidos en la selección y ni qué hablar del momento actual, de los dos goles que hace los otros días, de la colaboración con los demás, del desgaste físico. Todo el mundo lo ve y eso se agradece. Me incluyo entre los tres millones” de uruguayos que agradecen a Cavani por su entrega, manifestó.

Una lesión tiene a Cavani en duda para el partido con Francia.

“No es nada fácil. Son pocos días y la recuperación es difícil”, dijo Suárez. “Las ganas, la actitud, la entrega están. El esfuerzo Edi lo va a hacer”.

Acotó que si Cavani no puede jugar, “hay otros que pueden hacerlo. Uruguay no depende de un jugador sino del juego colectivo”.

Ya en otras oportunidades, señaló, Uruguay no contó con él y/o con Cavani “y siempre ha cumplido, ha estado a la altura”.

A Suárez, por otro lado, no le falta sentido de autocrítica. Cuando le preguntaron si Uruguay iba de menos a más, respondió:

“Mira mi rendimiento con Egipto”, en el debut, en el que no tuvo un buen desempeño. “Los primeros partidos son muy complicados. El primero es muy difícil. El favorito no quiere arriesgar, si te hacen un gol, ¿cómo lo das vuelta?”.

“Fuimos mejorando físicamente y en el juego de pelota. Cambiamos un poco”, señaló, aludiendo a los ajustes que hizo Tabárez sobre todo en el mediocampo para que Suárez y Cavani tuviesen más apoyo arriba. “Sí, fuimos de menos a más y esperamos seguir creciendo”.