Dos jugadores colombianos marcaron la diferencia — una sublime, otra funesta — en la final de la Copa Libertadores el domingo.

Wilmar Barrios, el volante de contención de Boca Juniors, fue expulsado por doble amonestación a poco de iniciado el alargue, y mediocampista ofensivo Juan Fernando Quintero marcó el segundo gol de su River Plate en el estadio Santiago Bernabéu.

River añadió un tercer tanto para imponerse 3-1 y alzar su cuarta corona de campeón del máximo torneo de clubes del continente americana, certificada con un 5-3 en el marcador global.

Barrios, de 25 años, fue uno de los mejores de Boca en la cancha durante los primeros 90 minutos, clave para desbaratar los circuitos de volantes creativos de River. Recibió su primera tarjeta amarilla cerca del final del tiempo reglamentario, y la segunda por una fuerte entrada sobre Exequiel Palacios cuando solo habían transcurrido dos minutos de la prórroga.

Barrios no dio declaraciones a la prensa tras el partido.

River capitalizó la superioridad numérica y Quintero firmó su tanto a los 109 minutos. Con la selección de Colombia, Quintero fue autor de uno de los mejores goles del último Mundial de Rusia, una definición de tiro libre en la que coló el balón por debajo de la barrera de Japón en la fase de grupos. El domingo, el habilidoso jugador de 25 años recibió el balón en la frontal del área y sacó un zurdazo magistral para la ventaja definitiva de River.

En los últimos segundos del partido, Quintero también asistió en la anotación de Gonzalo Martínez, quien solo tuvo que empujar el balón con un arco vacío luego que el arquero de Boca Esteban Andrada se fue al área contraria para el cobro de un tiro de esquina.

Arropándose en una bandera de Colombia, Quintero dijo a la prensa que quería rendir tributo al barrio pobre en Medellín donde creció, una zona que estuvo bajo el control del narcotráfico.

“Quiero enviar un saludo muy especial a toda Colombia, a mi Comuna 13, que acá estamos haciendo historia”, dijo Quintero. “Fue un bonito gol. Uno de los más bonitos de mi carrera, un gol especial para la historia”, añadió. “Ahora quiero disfrutarlo con mis compañeros para mañana pensar en el Mundial de clubes”.

“Este equipo se lo merecía”, añadió Quintero. “Con todo respeto al rival, nosotros hemos trabajado muy fuerte en el año”.

La ida de la final terminó 2-2. El segundo partido debió ser mudado a Madrid por incidentes violentes protagonizados por hinchas en Buenos Aires.