Le'Veon Bell ha hecho gala de su paciencia para encontrar el hueco por el que puede escaparse con el balón durante los partidos. Ahora deberá mostrar esa misma virtud para permanecer inactivo hasta bien entrado el 2019.

El corredor se negó a firmar su contrato de un año por 14,4 millones de dólares como jugador franquicia con los Steelers de Pittsburgh el martes, la fecha límite. Ello lo inhabilita para jugar esta temporada por los Steelers, líderes de la División Norte de la Conferencia Americana, o por cualquier otro equipo.

La decisión sin precedente de no jugar en esta campaña abre la puerta para que Bell se declare agente libre para la próxima primavera, cuando el jugador tres veces elegido al Pro Bowl busque un contrato que lo convierta en el running back mejor pagado en la NFL.

Para que ello ocurra, deberá surgir un equipo interesado por un jugador tan talentoso como temperamental.

Varias cámaras de la TV se emplazaron el martes frente a las instalaciones de prácticas, a fin de captar si Bell entrenaba con el equipo por primera vez en 10 meses. Pero el jugador de 26 años jamás apareció.

Con ello, concluye por ahora uno de los más inusitados conflictos laborales entre un equipo y un jugador en la era de los agentes libres.

El entrenador Mike Tomlin pareció resignado a la decisión de Bell poco antes de las 4 de la tarde, cuando venció el plazo.

“Así será”, dijo simplemente cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que Bell no regresara al equipo que lo seleccionó en la segunda ronda del draft de 2013 y que ayudó a convertirlo en una de las amenazas más dinámicas de la liga. “Aunque no entendemos esto, somos receptivos y no nos quedamos conmocionados cuando ocurren ciertas cosas desde la perspectiva de los negocios”.

Los Steelers (6-2-1), quienes han ganado cinco partidos consecutivos para trepar a la cima divisional, visitarán el domingo Jacksonville. Tras la decisión de Bell, seguirán recurriendo a James Conner y a los reservistas Stevan Ridley y Jaylen Samuels, para encargarse de la ofensiva terrestre.

Conner, tercero en la NFL con 771 yardas por tierra, siguió el martes en el protocolo de conmociones cerebrales. Abandonó el encuentro del jueves pasado, una paliza sobre Carolina, pero podría entrenar el miércoles.