Rafael Nadal precisó de un maratón de cinco sets y casi horas para doblegar el viernes a Grigor Dimitrov y revivir un clásico del tenis frente al excepcional Roger Federer.

Nadal cantó victoria 6-3, 5-7, 7-6 (5), 6-7 (4), 6-4 en una extenuante semifinal 4 horas y 56 minutos que aseguró un singular fin de semana por los títulos individuales del Abierto de Australia. Los cuatro finalistas son treintañeros.

Federer, de 35 años, y las hermanas Wiliams — Venus, de 36; y Serena, de 35 — se habían asegurado sus plazas en las finales el jueves.

El sábado, las hermanas Williams se enfrentan en la final de uno de los cuatro grandes torneos por primera vez desde 2009. Serena aspira a fijar un récord con su 23er título de individuales en las grandes citas durante la era abierta, a partir de 1968.

El choque Roger-Rafa será el domingo —su primero por la corona del Abierto de Australia desde que Nadal se consagró en 2009.

Los inesperados cruces han generado un bombo que trasciende el deporte.

"Siento que esta es una rivalidad que genera discusión más allá del mundo del tenis, y eso es bueno para nuestro deporte", declaró Nadal sobre su novena final de Grand Slam frente al ganador de 17 majors.

El español sobrevivió dos break points en el octavo game del quinto set, y entonces soltó un disparo de revés por la raya para romperle el servicio al búlgaro Dimitrov en el game siguiente y colocarse arriba 5-4. Retuvo su servicio en el 10mo, para sentenciar la victoria.

Con Federer y Nadal recuperados de lesiones, y sin haber ganado un major desde mediados del 2014, una novena final de Grand Slam entre los otroras tenistas más dominantes del circuito se antojaba demasiado improbable en el Melbourne Park.

Nadal, que estuvo dos meses fuera de acción para descansar su muñeca izquierda luego un 2016 de altibajos que comenzó con una sorprendente eliminación en la primera ronda aquí, se presentó como el noveno cabeza de seria.

Federer, fuera seis meses a causa de una lesión en la rodilla izquierda, era el número 17.

Juntos, han ganado 31 títulos de Grand Slam. El domingo, Federer buscará extender su récord entre los hombres a 18. Nadal buscará reducir la brecha y colocarse segundo en la lista, con su 15to.

A Federer le encanta el tenis y casi seguramente vio el partido del viernes como espectáculo.

Nadal tuvo que sufrirlo.

"Grigor estaba jugando de forma increíble. Fue un gran partido. Me siento muy feliz de haber sido parte del match, lo disfruté mucho", dijo. "Calificarme a la final en un partido como éste significa mucho para mí".

Contra Dimitrov, de 25 años y con un estilo de juego muy similar al de Federer, Nadal mostró indicios de la avasalladora potencia y determinación que le llevaron al tope del ranking por un total de 141 semanas desde el día después de ganar el oro en las Olimpiadas de Beijing en el 2008 — tras pasarse 160 semanas consecutivas como número 2 debajo de Federer.

Dimitrov ganó el título en el torneo de Brisbane este mes, donde Nadal fue eliminado en cuartos de final, y jugaba su segunda semifinal en un torneo grande. Tenía un récord de 1-7 ante Nadal.

Pero el viernes sirvió 20 aces, se desplazó con precisión, le rompió el saque a Nadal cuatro veces y lo castigó con 79 winners.

Nadal mejoró su récord en semifinales de Grand Slam a 21-3 y avanzó a su cuarta final en Melbourne. Solamente ha ganado el cetro aquí una vez, en el 2009.

En su duelo personal con Federer, Nadal tiene una ventaja de 23-11, y de 6-2 en finales de Grand Slam. Federer no vence a Nadal en una final de Grand Slam desde Wimbledon en el 2007.

Pese a que no pudo estropear un fin de semana exclusivo para mayores de 30 años — será el primer grande de la era abierta en el que los cuatro finalistas de individuales pasan de los 30— Dimitrov quiere presenciar algo histórico.

"Dos de los más grandes jugadores de la historia del tenis se van a enfrentar, y ese será un partido sensacional", pronosticó Dimitrov. "Nadie se la quiere perder, incluyéndome a mí".