Cuando Arsenal y Chelsea se enfrenten el sábado se podrá apreciar a dos clubes de Londres en distintos procesos de transición, y que tratan de volver a la elite de la Liga Premier.

Los hinchas del Chelsea se han acostumbrado a ver caras nuevas en el banquillo. Maurizio Sarri es el undécimo técnico durante los 15 años que Roman Abramovich lleva como dueño.

En cambio, el Arsenal trata de adaptarse paulatinamente a un nuevo entrenador, ahora que va rumbo a Stamford Bridge sin Arsene Wenger por primera vez desde 1995. En mayo, cuando se anunció que la larga gestión de Wenger concluiría, el Arsenal ya había puesto en vigor una nueva estructura que reduciría el poder del técnico, de cara al nombramiento de Unai Emery.

El año pasado se crearon los puestos de jefe de relaciones de fútbol (Raul Sanllehi vino del Barcelona) y jefe de contrataciones (Sven Mislintat llegó del Borussia Dortmund). Esto demuestra un esfuerzo metódico para formalizar estructuras que pueden perdurar más allá de un técnico y asegurarse de que los sucesores no tengan el mismo poder que deje al equipo temiendo las consecuencias del cambio.

A Chelsea le falta un batallón parecido de trabajadores especializados para supervisar las transferencias. Desde que se fue el director técnico Michael Emenalo en noviembre - al mismo tiempo que el Arsenal se reforzaba tras bambalinas - la directora Marina Granovskaia asumió la total responsabilidad por los contratos de jugadores.

El Chelsea no tiene un director general y gran parte de la incertidumbre es causada por los dueños. Como siempre, Abramovich no ha dicho nada, no sólo sobre el rendimiento del club, sino sobre su propio interés en seguir invirtiendo en el Chelsea desde que tuvo una disputa con el gobierno británico sobre una visa.

El Arsenal ha perdido ya a su segundo mayor accionista, un ruso que se retiró la semana pasada cuando los clubes se preparaban para el inicio de la temporada. Pero la decisión de Alisher Usmanov de vender el 30% de sus títulos al accionista mayoritario Stan Kroenke pone fin a la disputa más larga en la Liga Premier por el control de un club y consolida la visión a largo plazo que el magnate estadounidense del deporte tiene para el Arsenal.

"Me reuní con la familia Kroenke en Atlanta", dijo Emery, "y él se comprometió a este proyecto con Arsenal".

Regresar a la Liga de Campeones de Europa es el objetivo principal de esta temporada tanto para el Arsenal como para el Chelsea. Por primera vez desde 1995-96 - justo antes del nombramiento de Wenger - ambos terminaron debajo de los cuatro primeros puestos en una misma campaña.

Chelsea tiene mejor palmarés en fechas recientes. El técnico italiano Antonio Conte lo llevó al título de la Premier en 2017. El Arsenal no se corona en Inglaterra desde el 2004.

El domingo, cuando comenzó la era del español Emery con un derrota de 2-0 ante el campeón defensor Manchester City, el Arsenal demostró por qué bajó hasta el sexto puesto la temporada pasada y también lo mucho que debe trabajar para recuperar su nivel. Los Gunners requieren todavía tiempo para adaptarse al estilo de ataque de Emery sin descuidar a la defensa.

Ahora que Sarri reemplazará la estrategia preferida de Antonio Conte, con cuatro defensas en vez de tres, el Chelsea comenzó con el pie derecho con un triunfo de 3-0. Pero ocurrió contra un Huddersfield que en mayo evitó por poco el descenso, pese a tener la segunda peor diferencia de goles.

"Quizás el rendimiento en la primera parte de la temporada no estará en línea con el potencial del equipo", dijo Sarri. "La directiva sabe esto".