Gas lacrimógeno en los ojos de los ciclistas. Una protesta de granjeros en la ruta. Dos caídas en peligrosos descensos.

Lo único que faltó en una alocada 16ta etapa del Tour de Francia fue un vuelco en la clasificación general al dar comienzo a la última semana de la ronda.

El francés Julian Alaphilippe capitalizó su habilidad para los descensos para llevarse el martes la victoria en una etapa, la primera de tres seguidas en los Pirineos, y que fue brevemente interrumpida cuando la policía empleó gas lacrimógeno para dispersar una protesta de granjeros que bloquearon la ruta con fardos de heno.

La clasificación general sigue intacta. Geraint Thomas, con la casaca amarilla, el segundo Chris Froome y el tercero Tom Dumoulin cruzaron la meta al unísono, todos con un retraso de 8 minutos y 52 segundos.

Thomas mantiene una diferencia de 1 minuto y 39 segundos sobre Froome, el cuatro veces campeón del Tour y su compañero en el equipo Sky. Dumoulin está 1:50 detrás.

La protesta de los granjeros se produjo en el kilómetro 30 del trayecto de 218 kilómetros (135 millas) entre Carcasona y Bagneres De-Luchon.

Thomas, Froome, el campeón mundial Peter Sagan y otros corredores recibieron gotas de agua por los efectos del gas lacrimógeno durante un atraso de 15 minutos.

“Primero me ardió en mi garganta y nariz, y los ojos me quemaban después”, dijo Froome. “Pero creo que muchos corredores quedaron en una situación similar. Suerte que el efecto no duró mucho. Fue algo temporal que fue incómodo”.

Fue el más reciente de incidentes que han involucrado al público en esta edición del Tour, con los corredores del equipo Sky hostigados y blanco de escupitajos. Vincenzo Nibali, campeón de la carrera en 2014, sufrió una vértebra fracturada tras sufrir una caída cuando su manubrio quedó enganchado con la correa de una cámara de un aficionado.

“Nos sentimos seguros. No todos los aficionados están con nosotros en los ascensos, pero no nos sentimos amenazadas”, dijo Thomas. “No es fácil en el ciclismo y competir en una ruta abierta. Esto no es fútbol. Todos tratan de hacer lo mejor posible y confiando que todos se comporten bien y nos dejen correr”.

El pequeño grupo de granjeros en el departamento de Ariege se manifestaban contra un recorte de financiamiento de la Unión Europea, según las autoridades francesas.

“No vamos a encerrar a los ciclistas en un estadio o en una cancha de tenis”, dijo el director del Tour Christian Prudhomme. “La gente no debe bloquear el ruta sin importar la causa”.

Alaphillipe se fue al frente cuando Adam Yates se estrelló en un descenso en la llegada.

"Sabía que el final era traicionero”, dijo Alaphilippe. “Estoy triste por él (Yates) pero es algo que pudo pasarme a mí porque tomé muchos riesgos. Lo dejé todo en los 220 kilómetros hoy, estoy exhausto”.

Previo, en el descenso del Col de Portet-d'Aspet, el belga Philippe Gilbert se estrelló al chocar contra un muro y su bicicleta voló, pero sin sufrir una grave lesión. Fue el mismo descenso en donde el italiano Fabio Casartelli se mató en el Tour de 1995.

Gilbert, el campeón mundial en 2012 y compañero de Alaphilippe en el equipo Quick-Step, recibió tratamiento por unos rasguños en su brazo izquierdo tras subirse a su bicicleta.

Alaphilippe también ganó la décima etapa y ostenta la casaca de lunares rojos para el líder de la clasificación de montaña.

La etapa del miércoles promete ser la más exigente de toda la carrera: un tramo de 65 kilómetros entre Bagneres-De Luchon y Saint-Lary-Soulan Col du Portet que incluirá tres brutales ascensos, incluyendo un final cuesta arriba, y casi sin tramo en terreno plano.