La Agencia Mundial Antidopaje readmitió el jueves a Rusia a pesar de una ola de protestas, poniendo fin a una suspensión de casi tres años por un programa estatal de dopaje.

Por votación 9-2 de su comité ejecutivo, la AMA aceptó la recomendación de una comisión encargada de vigilar las reformas hechas por los rusos que concluyó que ya reinaban las condiciones para la readmisión.

En la práctica, la decisión no cambia mucho las cosas: La Agencia Antidopaje Rusa, que había sido suspendida por su papel en el escándalo, ya había reanudado sus operaciones hacía algún tiempo, tras poner orden en uno de los programas de control de dopaje más grandes del mundo con la ayuda de especialistas extranjeros. Y el comité olímpico ruso también había sido reincorporado al movimiento olímpico después de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang, donde se permitió competir a título individual a los deportistas rusos que pudiesen demostrar que estaban limpios.

La medida, no obstante, despeja el camino para que los rusos vuelvan a muchas competencias internacionales de las que fueron marginados, incluido el atletismo.

La readmisión generó fuertes críticas de sectores que consideran que va en contra de los principios del juego limpio.

“Es la traición más grande de los deportistas limpios en la historia olímpica”, según Jim Walden, abogado del ex director de un laboratorio de Moscú Grigory Rodchenkov, que fue quien destapó el escándalo.

La medida se veía venir desde que la comisión que supervisa las reformas rusas recomendó la readmisión el 14 de septiembre. La campeona olímpica Beckie Scott renunció a esa comisión luego de esa recomendación.

“Me siento muy decepcionada”, declaró Scott a la televisión canadiense. “Esta era una oportunidad para la AMA, pero le asestaron un duro golpe a la limpieza en el deporte”.

Los dos principales obstáculos a la readmisión de los rusos eran que aceptasen el informe del investigador Richard McLaren, quien dijo que el gobierno promovió el dopaje para ganar medallas en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, y que facilitase el acceso a muestras guardadas en el laboratorio de Moscú, que podrían ayudar a corroborar los casos de dopaje.

La AMA, sin embargo, fue suavizando su postura y terminó conformándose con el mea culpa que hicieron los rusos en una carta en la que aceptaron las conclusiones de un informe encargado por el Comité Olímpico Internacional que asigna un papel mucho menor al estado en el escándalo.

Rodchenkov dijo esta semana que Rusia aceptó ese informe “pura y exclusivamente para proteger a la cúpula que destruyó los Juegos Olímpicos de Sochi”.

Rusia, por otro lado, se comprometió a entregar las muestras y la información del laboratorio de Moscú antes del 31 de diciembre.

“Sin este enfoque pragmático, se mantendría el impasse y no hubiéramos tenido acceso a la información del laboratorio por tiempo indefinido”, explicó el presidente de la AMA Craig Reedie.

Travis Tygart, director ejecutivo de la agencia antidopaje de Estados Unidos, dijo que la decisión era “desconcertante e inexplicable” y exhortó a reformar la AMA.

La agencia antidopaje rusa fue suspendida en noviembre del 2015 luego de que se revelase que participaba en un programa oficial de dopaje y encubría casos positivos de deportistas rusos.

Se especula que la AMA, con el aval tácito del COI, decidió suavizar las demandas a una potencia deportiva como Rusia en vista de que sus líderes no estaban dispuestos a reconocer responsabilidades.