Ganan 6 de los primeros 8 preclasificados en el Match Play

El torneo más peculiar del golf comenzó el miércoles con una dosis habitual de curiosidades en el Match Play, incluyendo la buena suerte de Maverick McNealy.

El torneo más peculiar del golf comenzó el miércoles con una dosis habitual de curiosidades en el Match Play, incluyendo la buena suerte de Maverick McNealy.

El último de los 64 jugadores en tomar el campo, fue también el primero en definir su duelo.

McNealy, quien únicamente ingresó a su primer evento del Campeonato Mundial de Golf gracias a que Sam Burns optó por no participar luego de ganar el domingo en Innisbrook, empató el tercer duelo más corto en la historia del torneo con un abultado 8 y 6 sobre el chileno Joaquín Niemann, quien venía de ganar en Riviera.

La semana pasada estaba en mi casa, realmente con la esperanza de tener la oportunidad de jugar, preparándome como si fuera a tener la oportunidad de jugar, dijo McNealy. "Y sin duda hoy tuve una buena ronda.

Se colocó cuatro bajo par luego de siete hoyos, con una ventaja de cinco golpes sobre Niemann. McNealy sentenció el duelo en el 12do hoyo, cuando el chileno falló un putt para birdie desde 18 pies.

Técnicamente, no fue el encuentro más rápido de la jornada. Nadie la tuvo más fácil que Corey Conners, quien jugó apenas dos hoyos antes de que Paul Casey acusara espasmos en la espalda y concediera la derrota. Casey permaneció en el Match Play con la esperanza de jugar sus siguientes dos duelos.

Seis de los primeros ocho preclasificados ganaron su duelo, mientras que Patrick Cantlay empató con Keith Mitchell luego de que ambos fallaron putts para birdie en el último hoyo. La excepción fue Justin Thomas, quien firmó apenas un birdie después de la primera bandera y perdió 3 y 2 ante Luke list, quien tenía marca de 1-5 en este certamen.

Los triunfos y las derrotas pasaron a segundo plano gracias a un aspersor.

El belga Thomas Pieters pegó un largo pitch que descendió por la colina del green del hoyo 13 y se dirigía hacia el agua. En su lugar, la pelota quedó atorada en la cabeza de un rociador. Parecía un golpe de suerte, salvo que la pelota estaba tocando la línea roja que delimita el campo.

Golpeó el aire con su bastón en muestra de frustración, particularmente porque Tom Hoge ya había firmado un birdie. Pieters, sin embargo, tuvo un final feliz al quedarse con su partido.