Análisis: el disgusto y el dinero, claves en paro de béisbol

Tanto como el dinero, el disgusto está en el centro de la ruptura de las negociaciones laborales en el béisbol.

Tanto como el dinero, el disgusto está en el centro de la ruptura de las negociaciones laborales en el béisbol.

La cancelación de las primeras dos series de cada equipo en la campaña, anunciada la víspera por el comisionado Rob Manfred, es un subproducto de las relaciones fallidas en un deporte fracturado que no puede encontrar un nuevo camino.

Los negociadores se dirigieron a casa el miércoles, después del rompimiento y de que venció el plazo fijado por Manfred para alcanzar un acuerdo que permitiera inaugurar la temporada en la fecha prevista. No estaba claro cuándo se realizará la próxima reunión entre ambas partes.

En vez de negociar de buena fe, las Grandes Ligas se declararon en paro para dejarnos afuera, tuiteó el miércoles Mike Trout, tres veces nombrado el Jugador Más Valioso. En lugar de negociar un acuerdo justo, Rob canceló los juegos.

Las reuniones han sido improductivas en muchos días, lo que en parte refleja la índole de las negociaciones laborales pero refleja también una desconfianza exacerbada en el béisbol, donde muchas mentes se enfocan en el pasado al mismo tiempo que apuntan hacia delante.

Un aspecto central en esta negociación busca incrementar la competencia, y no hay forma de que nos marchemos de la mesa sin algo que haga eso, dijo el relevista Andrew Miller, quien es agente libre y uno de los ocho peloteros que supervisan la negociación por parte del sindicato. No vamos a hacer nada que sacrifique esta competencia en la temporada, ni nada que apunte a la mediocridad, la antítesis de nuestro deporte y de lo que somos como jugadores.

Los peloteros guardan recelo tras las medidas tomadas por los equipos en los años recientes. El sindicato se ha quejado por el envío de Kris Bryant a las ligas menores en 2015, ha protestado contra Miami, Oakland, Pittsburgh y Tampa Bay por no gastar adecuadamente el dinero de los ingresos compartidos y ha criticado a las Grandes Ligas, bajo el argumento de que la temporada de 2020 fue más breve de lo que debió ser.

Todo ello se ha abatido sobre las negociaciones como una tormenta sin fin.

La Asociación de Peloteros abrigaría aún resentimiento ante el paso aletargado que los ejecutivos imprimieron a las negociaciones después del 2 de diciembre, cuando se decretó el paro patronal. Sin embargo, ambas partes se han mostrado muy cuidadosas de presentar propuestas, al concluir que el bando contrario prefiere esperar.

Y las dos partes han hecho propuestas que parecerían diseñadas para causar el disgusto del adversario, en respuesta a un plan anterior que causó furia.

A finales de febrero, durante las conversaciones en la Florida, una parte consideró que su propia propuesta sobre el impuesto al lujo era muy mala, intencionalmente, pues buscaba reflejar el plan del otro bando.

Fue como una bola alta y adentro.

La meta de los peloteros es mejorar el contrato colectivo para los jugadores que vendrán.

Esto es para la generación más joven de beisbolistas, tuiteó el primera base Anthony Rizzo, agente libre.

Tony Clark, el líder del sindicato, ha criticado a las mayores por decretar el paro en vez de correr el riesgo de que estallara una huelga en las postrimerías de la temporada. Se refirió a la campaña de 2020, cuyo calendario se abrevió a 60 juegos en medio de la pandemia.

Uno sólo tiene contadas oportunidades de disputar un juego inaugural, dijo. Si eres un pelotero promedio de las Grandes Ligas, verás quizá cuatro. Es un problema tener la oportunidad de jugar lo más que sea humanamente posible y encontrarte en un mundo donde, por segunda vez en dos años, el calendario es más corto de lo que debía ser.

Aunque hay muchos temas pendientes, los tres asuntos económicos principales por resolver son los relacionados con el impuesto al lujo, el nuevo fondo de bonificaciones para peloteros que no han ido al arbitraje salarial y el sueldo mínimo.

De estos temas, el umbral para aplicar el impuesto al lujo es el más espinoso, porque tiene un gran impacto sobre cuánto permitirán los clubes más adinerados que se eleve su nómina.

Ese dinero suele ir al agente libre, cuyo salario ejerce a menudo un efecto que define el nivel de paga para los jugadores en el arbitraje salarial.

Cuando los equipos se declaran en reconstrucción y no compiten ya por títulos en alguna temporada, ello suele causar el disgusto de los jugadores.

No es sólo por el dinero. El dinero puede ser importante a fin de hacer que el mercado opere de una manera funcional, dijo Miller. Hemos visto tendencias en las que un pelotero no recibió tanto dinero como el que ameritaba su contribución. Y durante años, hemos reclamado a gritos por los asuntos de competencia.

Siete de los ocho paros de labores en el béisbol, de 1972 al 95, se relacionaron con la agencia libre, el arbitraje y la lucha contra el tope salarial. La primera huelga se derivó en cambio del plan de pensiones.