A la sombra de la selva, florece capital de surfeo brasileño

son fáciles de anticipar y surfear para los nativos de Sao Sebastiao y pueblos vecinos.

son fáciles de anticipar y surfear para los nativos de Sao Sebastiao y pueblos vecinos.

Medina dijo que sus días tempranos en el campeonato municipal fueron la clave de su éxito.

Lo cierto es que tuve más derrotas que victorias en mi niñez , dijo Medina. Al inicio, yo solamente me divertía surfeando. Entonces me enamoré del deporte y solamente empecé a competir. Cada vez que perdí aquí, me sentí muy mal. Al inicio, sueñas con ganar, hacerte profesional, ser campeón mundial. Pero eso no sucedió así.

Varios otros pueblos de la costa norte paulista tienen representantes en la Tormenta Brasileña, desde Adriano de Souza y Caio Ibele, de Guaruja; hasta Toledo y Wiggolly Dantas, de Ubatuba.

Eduardo Tanomoto, de 52 años, es uno de los originales. Oriundo del Sao Paulo rural, comenzó a surfear en Sao Sebastiao cuando el deporte estaba centrado en un estilo de vida más que en la competencia. Su hija, Rayana Tanimoto, heredó la pasión de él.

Juntos, abrieron un pequeño hotel en Maresias para que ella pudiese criar a sus dos mellizas de 5 años, ganarse la vida y surfear lo más posible.

Hay otros lugares donde ves a los surfistas y la Selva Atlántica como que fundirse, pero aquí es especial, dijo Rayana.

Bebiendo jugo de maracuyá en la recepción del hotel y mirando las tablas de surfeo apoyadas unto a la entrada, Rayana Tanimoto dice que Maresias y el surfeo han fortalecido los lazos familiares. El mismo día, ella y sus mellizas estaban alternándose en la tabla, dijo. Un día no muy lejano las niñas esperan entrar a competencias.

Era temprano en la noche, con la luna asomándose sobre las montañas. Los surfistas regresarían temprano a la mañana siguiente antes de que comenzase el viento. No hay muchos lugares que te permiten conectarte con algo más grande, dijo. Para mí, éste es el lugar.

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Prendergast reportó desde Tibau do Sul, Brasil.