Limitan cabeceos en entrenamientos del fútbol ingles

en un esfuerzo para reducir las lesiones cerebrales.

en un esfuerzo para reducir las lesiones cerebrales.

Las directrices se centran en las sesiones de entrenamientos, donde ocurre la mayoría de los cabeceos, y es el resultado de estudios preliminares que identificaron las diversas fuerzas involucradas en cabecear un balón. El foco inicial está en cabeceos de máxima fuerza.

Son típicamente los cabeceos que siguen a un pase largo (más de 35 metros) o de centros, tiros de esquina y tiros libres, dijo la declaración.

Se recomienda que como máximo de 10 cabeceos de fuerza mayor sean realizados en una semana de entrenamientos, dijo. Esta recomendación se provee para proteger el bienestar del futbolista y será revisada regularmente a medida en que se realicen más estudios para entender el impacto de los cabeceos en el fútbol.

No se especificó el número de cabeceos de fuerza mayor que habían estado ocurriendo en los entrenamientos.

Se les pedirá a los clubes además que creen perfiles de los jugadores para seguir género, edad, posición, número de cabeceos por partido y la naturaleza d ellos cabeceos.

La directriz identifica técnicas inocuas para cabecear en los entrenamientos.

La evidencia preliminar indica que se generan fuerzas más bajas cuando el balón s lanzado al jugador en lugar de pateado y cuando el jugador cabecea desde a posición estática en lugar de corriendo hacia el balón, dice la declaración.

Estudiosos compilaron datos de protectores bucales especiales que midieron la aceleración de los cabeceos en los entrenamientos. Revisaron además cada cabeceo de cada partido en la temporada 2019-2020 en la Premier.

Los datos demuestran que los zagueros centrales tienen como promedio un número mayor de cabeceos por partido comparado con otras posiciones, en todo el fútbol profesional, y el mayor promedio por partido en la Liga Premier, dijo la liga en una declaración separada.

Un estudio escocés publicado en el 2019 concluyó que los futbolistas profesionales eran menos propensos a morir de causas comunes como padecimientos cardiacos y cáncer que la población en general, pero más propensos a morir con demencia. Una reacción al estudio fue la prohibición de cabeceos en entrenamientos para niños de 12 años o menores en Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte.