Cruza tres veces el océano Pacífico para llegar a Tokio

y negociase a ver si ajustaban la hora. No lo hicieron.

y negociase a ver si ajustaban la hora. No lo hicieron.

Pedí hacerme una prueba en Haneda. De todos modos, tenía que hacerme una al ingresar a Japón. Pero me dijeron que, técnicamente, no había ingresado. El salón de pruebas estaba del otro lado del mostrador.

Me negaron el ingreso a Japón.

Numerosas gestiones de mi empresa, la Associated Press, resultaron infructuosas.

Tenía dos opciones: Permanecer en cuarentena en un hotel seis días y someterme a tres pruebas de COVID-19. Si todo salía bien, hubiera podido cubrir la última ronda del torneo de golf. La otra opción era regresar a Estados Unidos para hacerme una prueba y volver a Japón.

Parecía absurdo.

Pero terminé tomando un vuelo a las 6.20 de la tarde hacia Seattle. Me hice la prueba en el mismo aeropuerto el sábado y el domingo tomé un vuelo de vuelta a Japón.

Pensé que llegar a Japón me tomaría 22 horas. Estaba errado. el viaje duró tres días.