Osaka considera 'el mayor honor' encender el pebetero

Fue un gran momento para Naomi Osaka. También para el nuevo Japón, la lucha contra la injusticia racial, las deportistas y el tenis.

Fue un gran momento para Naomi Osaka. También para el nuevo Japón, la lucha contra la injusticia racial, las deportistas y el tenis.

La tenista, cuatro veces campeona de torneos del Grand Slam, encendió el viernes el pebetero durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio.

La elección de Osaka como último relevo de la llama olímpica ganó muestras de aprecio en todo el mundo.

Desde luego en Japón, donde nació Osaka y el país por el que juega. Pero también en Haití, un país sumido en problemas, donde nació el padre de la tenista. Y desde luego en Estados Unidos, donde reside la deportista mejor remunerada del mundo, quien además se ha pronunciado en contra de la injusticia racial.

Y en todos los demás países, porque Osaka es una superestrella.

En Japón, paradójicamente, no se habría sentido tan bienvenida en otras ocasiones, debido a su raza. Su familia se mudó a Estados Unidos cuando tenía 3 años.

Su ascenso para convertirse en una de las mejores tenistas del mundo ha desafiado las opiniones públicas sobre lo que constituye la identidad japonesa en una cultura homogénea, a la que muchos conminan para que cambie.

La identidad de la persona que enciende el pebetero es siempre un misterio hasta el último minuto.

Sadaharu Oh, Shigeo Nagashima y Hideki Matsui figuraron entre los grandes beisbolistas que participaron en el recorrido que llevó la llama al estadio. Y en un país donde el béisbol es el deporte más popular, nadie daba por un hecho que Osaka recibiría el máximo honor.

Pero ahí estuvo, en el centro del escenario desde el que emergió una escalinata. El pebetero se abrió en la cima de una cumbre inspirada en el Monte Fuji, y Osaka ascendió con la antorcha, mientras la bandera olímpica y la de Japón ondeaban a su izquierda.

La tenista encendió el fuego, y la pirotecnia iluminó el cielo.

Sin duda, éste es el máximo honor y logro deportivo que tendré jamás en mi vida, escribió Osaka en Instagram, junto a una foto que la mostraba, sonriente y portando la antorcha. No tengo palabras para describir los sentimientos que experimento ahora, pero sí sé que estoy llena de gratitud.

Ello coronó una serie de eventos en la vida de Osaka, de 23 años, durante los últimos dos meses.

A finales de mayo, en la antesala del Abierto de Francia, Osaka, ubicada en el segundo lugar del escalafón mundial, anunció que no hablaría con la prensa en el torneo, al afirmar que esas conversaciones le generaban dudas sobre su juego.

Tras ganar el partido de la primera ronda, se ausentó de la conferencia obligatoria de prensa.

Recibió una multa de 15.000 dólares y, sorpresivamente, fue reprendida en forma pública por los responsables de los torneos del Grand Slam, quienes dijeron que podría ser suspendida si seguía eludiendo a los periodistas.

Al día siguiente, Osaka se retiró del Roland Garros, al afirmar que su mente necesitaba una pausa. Reveló entonces que lidiaba con un problema de depresión.

Se perdió también Wimbledon. Así que los Juegos de Tokio marcan su regreso a las competiciones.

Los Olímpicos son un momento especial, en que todo el mundo se une para celebrar el deporte. Estoy ansiosa de estar con los deportistas que habían esperado y entrenado por más de 10 años, para celebrar un año muy duro (2020). Y el hecho de que todo ocurra en Japón lo hace mucho más especial, escribió Osaka, entrevistada por correo electrónico cuando la AP la eligió como la Deportistas del Año. Es un país especial y hermoso, lleno de cultura, historia y belleza. No podría estar más emocionada.

Hubo una pista clara de que Osaka desempeñaría un papel importante en la ceremonia. En la jornada, su partido de la primera ronda en el torneo olímpico de tenis se pospuso del sábado al domingo sin explicación alguna.

Originalmente, estaba previsto que jugara contra la china Zheng Saisai en el primer duelo de los Juegos, este sábado por la mañana, en la cancha central. Pero al encender la llama al filo de la medianoche, no habría descansado lo suficiente para jugar temprano en la mañana.

Osaka se convirtió en la única figura del tenis que haya encendido el pebetero. Es también una de las pocas deportistas en activo que han recibido el honor.

Cathy Freeman, la velocista australiana, encendió la llama para los Juegos Olímpicos de Sydney en 2000. Luego, ganó el oro en los 400 metros.

Osaka, junto con Ash Barty, la primera del ranking, es favorita para llevarse el oro en individuales. En la rama masculina, Novak Djokovic buscará dar otro paso para ser el primer hombre en conquistar el Golden Slam, al ganar los cuatro trofeos del Grand Slam y el oro olímpico en el mismo año.

Cualesquiera que sean los resultados en la cancha, Osaka se ha convertido ya en parte de la historia olímpica.

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Andrew Dampf está en Twitter como https://twitter.com/AndrewDampf