Con acto mesurado y estadio vacío, Tokio abre sus Juegos

de modo que el COI pueda facturar sus miles de millones en ingresos por venta de los derechos de transmisión.

de modo que el COI pueda facturar sus miles de millones en ingresos por venta de los derechos de transmisión.

¿Cómo llegamos a esta situación? El repaso a todo lo ocurrido en el último año parece novelesco por todos sus giros.

Una pandemia forzó el aplazamiento de la edición 2020 de los Juegos. Una ráfaga de escándalos (sexismo y discriminación, denuncias de sobornos, gasto desorbitado, ineptitud, acoso) remece la organización. Y el pueblo japonés observa estupefacto cómo el evento sigue adelante pese a que numerosos científicos advierten que es una mala idea.

Y aunque es posible que la gente pueda acabar sintiéndose personalmente a gusto con estos Juegos y con que Japón haya podido albergar los Juegos contra todas las adversidades, dijo Koichi Nakano, un profesor de ciencia política en la Universidad Sophia en Tokio, cree que este escenario es demasiado optimista.

La realidad es que, ahora mismo, la variante delta del coronavirus sigue avanzando, desbordando a los hospitales japoneses, además de incrementar el temor a una avalancha de casos. Apenas el 20% de la población ha completado la pauta de vacunación. Y todos los días hay reportes de infecciones dentro de la burbuja olímpica, que se supone debe apartar a los participantes en los Juegos de la escéptica población japonesa.

Por una noche, al menos, la vistosidad y el mensaje de esperanza de la ceremonia de apertura quizá sea un momento de distracción global ante toda la angustia y furia que la rodea.

Pero para los japoneses, que tendrán una experiencia más directa y sentirán más visceralmente ver los estadios vacíos y el extraño contraste entre este espectáculo y sus persistentes dificultades para contener la pandemia, quizás no tenga el mismo impacto, comentó Daniel Sneider, un académico sobre el este de Asia en la Universidad de Stanford.

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Foster Klug, director de noticias de The Associated Press para Japón, las Coreas, Australia y Nueva Zelanda, ha cubierto Asia desde 2005.